Adviento

Adviento gy tjpcruz nexa6pR 02, 2010 8 pagos ¿Qué es el adviento? La palabra adviento viene del latín ad-ven10, llegada. El Adviento es un tiempo litúrgico que comienza en el domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de Noviembre) y abarca cuatro domingos. Con el Adviento comienza el año litúrgico. El celebrante y los ministros consagrados usan vestiduras violeta, que indican penitencia, humildad y modestia.

Invita al retiro espiritual, al recogimiento y a una vida más austera que la corriente. Significado del adviento org Adviento quiere deci los hombres sean sal dos v erdad» (l Tim 2, 4). hombre por amor y e co quiere que «todos imiento de la al mundo y al e hombre para quitar el pecado. El adviento de cada año nos recuerda que la voluntad de Dios para salvar al hombre, es más poderosa que el pecado. Cada tiempo, en el ciclo litúrgico de la Iglesia, tiene una peculiaridad.

Y así como la Pascua habla de la alegría por la victoria de Jesucristo, y la Cuaresma del esfuerzo y de la purificación sacrificada que hay que ir realizando en la propia vida para poder llegar a Cristo, el Adviento se convierte para los cristianos en un tiempo de levantar los ojos de cara a la promesa ue Nuestro Señor hace a su Iglesia de estar con nosotros. El Adviento es la preparación de la venida del «Emmanuel», es el tiempo del cumplimiento de de la promesa de Dios.

El Adviento está tocado, de una forma muy particular, por la característica de la ESPERANZA El tiempo de Adviento es un periodo privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro. Esta es su triple finalidad: 1) Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su enida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres.

Esta fue su primera venida. 2) Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la «presencia de Jesucristo» en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor. 3) Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la segunda venida de Jesucristo en la «majestad de su gloria». Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

La Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este omento a través de la revisión y la proyección: a) Revisión: Aprovechando este tiempo para hacer un alto en la vida y reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores. b) Proyección: En Adviento cer un plan para que no que no sólo seamos buenos en Adviento sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y hacer propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo. Lecturas La liturgia del Adviento se funda principalmente en textos de los profetas del Antiguo Testamento.

En ella habla casi todos os días el profeta Isaías. En la historia del Pueblo de Dios de la Antigua Alianza, el era un «intérprete» particular de la promesa que este pueblo había recibido de Dios hacia tiempo en la persona del fundador de su estirpe: Abraham. Como todos los demás profetas, y quizá más que todos, Isaías reforzaba en sus contemporáneos la fe en las promesas de Dios confirmadas por la alianza al pie del monte Sinaí. Inculcaba sobre todo la perseverancia en la expectación y la fidelidad(ls 30, 18-21 Cuando Cristo estaba en el mundo aludió una y otra vez a las palabras de ‘satas.

Decía claramente: «Hoy se cumple esta scritura que acabáis de oír» (Lc 4, 21). En las Epístolas se exhorta al creyente para que, dada la cercanía del Redentor, deje las actividades de las tinieblas y se pertreche con las armas de la luz; que se conduzca como en pleno día, con dignidad, y vestido del Señor Jesucristo; invita a estar alegres en la cercanía del Señor, de manera que la paz de Dios custodie los corazones y pensamientos en Cristo Jesús; exhorta a no juzgar, a dejar que venga el Señor, que manifestará los secretos escondidos en los corazones.

En los Evangelios la Iglesia habla del Señor que viene en su gloria; de 31_1f8 En los Evangelios la Iglesia habla del Señor que viene en su gloria; de Aquel en el que, y a través del que, las profecías son cumplidas. La Iglesia en su Liturgia nos devuelve en espiritu al tiempo anterior a la encarnación del Hijo de Dios, como si aún no hubiera tenido lugar. Cuida tu fe Esta es una época del año en la que vamos a estar «bombardeados» por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas.

Todo esto puede llegar a hacer que nos olvidemos del verdadero sentido del Adviento. Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano. De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad. La espera en el Señor no consiste en que cada uno asuma una actitud pasiva. Más bien se trata de una espera activa y optimista. Es un tiempo de alegre expectativa y nuestra actitud ha de ser la de María, que espera, prepara y realiza el Adviento del Señor.

El Adviento resulta así como una intensa y concreta celebración de la larga espera en la historia de la salvación, como el descubrimiento del misterio de Cristo presente en cada página del AT, del Génesis hasta los últimos libros. Es vivir la historia asada vuelta y orientada hacia el Cristo escondido en el AT que sugiere la lectura de nuestra historia como una presencia y una espera de Cristo que viene.

Es necesario reivindicar el sentido pleno del Adviento como actitud cristiana fundamen necesario reivindicar el sentido pleno del Adviento como actitud cristiana fundamental: esperar a Dios y esperarlo en Jesús; creer en su venida progresiva, misteriosa pero real, a nosotros, al mundo. El Adviento es ese tiempo concreto que rompe nuestra inconcreción y nuestra monotonia para ponernos en camino de conversión, para centrar nuestra vida no en una irrealidad, sino n la realidad maravillosa de Jesús que se acerca a la vida de los hombres como nuestro Salvador.

La corona de adviento La corona de Adviento es el primer anuncio de Navidad. Es un circulo de ramas verdes, dentro del cual se colocan cuatro velas para encenderse una cada domingo de Adviento. La luz de la vela simboliza nuestra fe. El conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón de la Palabra. La corona, que procede del Norte (países escandinavos, Alemania), tiene raíces simbólicas universales: la luz como salvación, el verde como vida, forma redonda como eternidad. Simbolismos que se vieron muy coherentes con el misterio de la Navidad cristiana y que pasaron fácilmente a los parses del sur.

Se ha convertido rápidamente en un simpático elemento complementario de pedagogía cristiana para expresar la espera de Cristo Jesús como Luz y Vida, junto a otros ciertamente más importantes, como son las lecturas bíblicas, los textos de oración y el repertorio de cantos. La corona está formada por una gran variedad de símbolos: 1) La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios símbolos: amor de Dios que es eterno, sin pnncipio y sin fin, y también de uestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar. ) Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre. 3) Las cuatro velas: Nos hacen pensar en la oscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona.

Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en famllia. Personajes del adviento Tres son los grandes personajes del adviento en espera, en preparación y anuncio del Dios que llega, del Señor que se acerca. 1) El profeta Isaías: Es el gran pedagogo del adviento: «Preparar el camino del Señor». Es el portavoz de Dios, el pregonero del Señor, l profeta del verdadero y único Mesías.

Describe con imágenes cuajadas de belleza y simbolismo la paz el gozo y la seguridad de los tiempos me con imágenes cuajadas de belleza y simbolismo la paz, el gozo y la seguridad de los tiempos mesiánicos. Dirige su mirada más allá de las aflicciones del presente y las centra en una era de paz universal, que será inaugurada por el Mesías, que es manso, sabio y amante de la paz. Volverán del exilio los hijos de Dios dispersos. El Monte Sión se convertiré en el vértice, en el centro no sólo de Israel sino de toda la tierra. Isaías es el precursor del niversalismo del evangelio. 2) María de Nazaret: Es la estrella del adviento.

María de Nazaret vivió, en su vientre virginal, en su mente y en su corazón, el primero y más hermoso de los advientos durante nueve meses, pues «llevo en su vientre con inefable amor de madre a Jesucristo». Qué largo y hermoso adviento…! Ella es la «mater speii’, el modelo de la espera y de la esperanza. Nadie supo como Ella preparar un sitio al Señor, al Hijo que florecía en sus entrañas… El icono de María gestante personifica a la Iglesia madre que está llena de Cristo y lo pone como luz en el mundo ara que el resto de sus hermanos habiten tranquilos hasta los confines del mundo.

Y es que en Ella, en Santa María del Adviento, se realizó la promesa de Israel, la esperanza -después, ahora y ya para siempre- de la Iglesia. Ella mantiene el ritmo de nuestra espera. 3) Juan el Bautista: Es el hombre del adviento. Su vida, su misión fue ser adviento ya desde el mismo vientre de su madre. Es el compañero ideal, austero y gozoso, que nos introduce, como nadie, mismo vientre de su madre. Es el compañero ideal, austero y gozoso, que nos Introduce, como nadie, en los caminos del adviento. Heraldo y precursor del Señor, nos llama a la onversión, a la austeridad, al gozo y al seguimiento de Jesús.

Es el mayor de los nacidos de mujer. El fue escogido para mostrar a las gentes el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y dio finalmente su sangre como supremo testimonio por el nombre de Cristo. Su bautismo purificatorio y penitencial en el Jordán inauguró el agua viva que desde entonces tiene poder de salvación para los hombres. Y su voz sigue resonando en el desierto y en los corazones de las gentes de buena voluntad llamando a la conversión y al seguimiento de Jesucristo. Conclusión El Adviento nos exhorta a considerar el prodigio de esta venida.

Pero nos recuerda también que su sentido sólo puede adquiri su plenitud si el Redentor no viene sólo para la humanidad en su conjunto, sino para cada uno de nosotros en particular. Descubrir desde lo hondo de nuestras conciencias que Cristo es mi Redentor y viene a mi vida, es ponerse en el camino de Adviento. El auténtico Adviento procede del interior. Del interior del corazón creyente del hombre y, sobre todo, de la hondura del amor de Dios. Debemos preparar el camino a su Amor y descubrir formas nuevas que nos pongan en disposición de recibir a Dios en lo más profundo de nuestro corazon. 81_1f8