Ciencia Social y Realidad Social

Ciencia Social y Realidad Social gy Alerodri_17 og, 2016 14 pagos CIENCIA SOCIAL Y REALIDAD SOCIAL Abelardo Brenes Una de las cosas que con frecuencia no toman en cuenta los metodólogos de la ciencia es que la empresa humana que calificamos con este término es, en última instancia, una forma de acción social. Parecieran contentarse con determinar formalmente los requisitos necesarios para hacer ciencia sin buscar la relación existente entre el objeto de su disciplina y la realidad humana.

Sin embargo, desde una perspectiva pragmática, es de un común la ciencia con una serie de pro os o la acción humana en general. minar qué tiene de PACE 1 orlá to View nut*ge v s ales que caracterizan En los últimos años, disciplinas tales como la Sociología de la Ciencia y la Psicolog(a del acto científico creatiuo, orientadas empíricamente, nos han brindado una nueva Imagen sobre la naturaleza del proceso cientifico.

Los hombres somos muy aptos a crear y adorar ídolos y, por eso, al constituirse estas disciplinas, han tenido que luchar contra concepciones firmemente entronizadas en las mentes de muchas personas -incluidos algunos cient[ficosque pretendían ver en la ciencia algo que n realidad no es, Por ejemplo, algunos se han preguntado cómo es posible hacer propongo intentar mostrar cómo la posibilidad que tenemos los hombres de hacer Ciencia Social no radica solamente en la afirmación trivial de que el mundo social es regular y estable, sino también en el hecho de que la ciencia misma es un proceso humano y, como tal, está caracterizada por todos los atributos de la acción del hombre.

En última instancia, todos somos científicos, pues ésta es la forma característica en que la naturaleza nos dotó en cuanto especie para la supervivencia, como luego explicaré. Casi todos los metodólogos de la Ciencia Social están divididos en dos grandes campos de opinión respecto a lo que constituye la forma que han de tomar las indagaciones en estas disciplinas. para unos, es el comportamiento lo que cuenta en primera instancia; para los otros, es la acción. Ambas perspectivas no son incompatibles, sin embargo, sino que más bien se complementan. El primer enfoque intenta determinar las relaciones existentes entre las distintas formas que tienen de comportarse los organlsmos en cuanto hechos naturales.

Tal enfoque está representado típicamente por el conductismo. El punto de vista e la acción considera usualmente que “el actuar de manera significativa en una sociedad determinada es actuar -para bien o para malsegún las normas, o reglas, que definen las clases de acciones posibles al definir los criterios para asignar las 154 ABELARDO BRENES -aunque para otros intereses también se puede enfocar como un sistema de comportamiento. Así, pues, según el punto de vista de la accón, nos preguntaremos sobre los diferentes significados que comparten los actores -los cientificosde nuestro sistema social y trataremos de determinar cómo estos significados constituyen también directrices para su acción.

Por ejemplo, Norman Storer (2) nos habla espec[ficamente de un sistema social de la Ciencia -le asigna la misma importancia que tienen los sistemas económicos, politicos, familiares y religiososy señala que el bien básico que se intercambia en el sistema de la Ciencia es la creatividad socialmente reconocida. Entre las normas que regulan el sistema menciona el universalismo, el escepticismo organizado, el comunalismo y el desinterés. Además de las normas que regulan las acciones entre los científicos, una perspectiva de la Ciencia como sistema de acción social también deberá tomar en cuenta toda na serie de valores que comparten los científicos en relación con su actividad.

Entre estos valores encontramos presupuestos sobre la naturaleza del mundo que se manifiestan, por ejemplo, en la convicción de que el universo es real, que podemos conocerlo a través de nuestros procesos cognoscitivos, y que esto se presta a una verificación intersubjetiva. Otro de tales presupuestos es el principio de causalidad. En líneas muy generales, es la fe que tiene todo cientlfico en que el universo es de naturaleza tal que existen orden, recurrencia de los fenómenos y organización. Ha habido muchas nterpretaciones sobre el e este principio. Para algunos –como Kantla cau pri interpretaciones sobre el fundamento de este principio.

Para algunos –como Kantla causalidad es un principio verdadero a priori, una forma de nuestro entendimiento; para otros -como pretendía John Stuart Milles una generalización empírica sobre la constitución de la naturaleza; por último, para algunos orientados más pragmáticamente —como es el caso de Ernest Nagelel principio de causalidad es una máxima para la indagación, “una consecuencia analítica de lo que comúnmente se entiende por ‘ciencia teórica”‘ (3). En el campo de las ciencias naturales este principio generalmente se manifiesta en los intentos que hacen los investigadores por analizar los fenómenos de manera tal que se puedan explicar con base en leyes y teorías que no presenten ninguna referencia explícita a los momentos y lugares en que ocurren.

Asociada a este principio está la meta que tienen los científicos de desarrollar teorías deterministas, las cuales nos permiten obtener siempre un resultado único con base en ciertas leyes generales y condiciones iniciales. El principio de causalidad entendido como maxima que se manifiesta en todo uehacer científico es, también, acción social. Hoy día, muchos científicos y filósofos de la Ciencia están de acuerdo con Nagel en que este presupuesto de la acción científica es un principio regulativo. Su verdad no es ni necesaria ni a priori, tampoco proviene de una generalización empírica, sino que más bien es una regla de acción que ha resultado ser pragmáticamente verdadera.

Los científicos tienden a no hacerse cuestión de si el mundo realmente está organizado de la manera que supone el 40F principio V más bien se dic está organizado de la manera que supone el rincipio y más bien se dicen a sí mismos: “Supongamos que el universo es regular, recurrente y está organizado; veamos qué sucede”. A igual que muchas de las reglas DAVID BRAYBROOKE, Philosophical The Macmillan Company, 1965), p. 4. Problems of the Social Sciences (New NORMAN STORER, The social system of science (New york HOlt, Rinehart 1966). ERNEST NAGEL, Tbe Structure Inc. , 1961), p. 324. o/ Science, (New York: Harcourt, Brace s OF impulsos humanos que le dan sustento. Tanto para las ciencias naturales como para las ciencias del hombre, lo importante es tratar de ver cómo el principio de causalidad uede derivarse de la necesidad psicológica que todos los hombres tenemos de creer que el mundo es de la naturaleza supuesta por este principio.

En los asuntos humanos todos podemos palpar directamente cómo una de nuestras necesidades primordiales es poder predecir las conductas de los otros. En última instancia, la soclallzación del niño no es otra cosa que el aprendizaje de todas aquellas conductas que son apropiadas ante los estímulos atinentes de los demás. La gratificación de nuestras necesidades fisiológicas y psicológicas depende de cuán efectivos seamos en nuestra adaptación al medio ambiente – obre todo nuestro medio ambiente social. A medida que nos desarrollamos se va formando en cada uno de nosotros un ego. Consta básicamente de una serie de actitudes que el individuo tiene hacia si mismo en relación con otros objetos socialmente significativos.

Cada persona se sitúa dentro de una serie de categorías sociales y lo que define a una persona como un ente social no es más que la convergencia de una gran multiplicidad de categorías en un solo punto. Sin embargo, a igual que todo sistema, el ego debe guardar cierta congruencia interna. Vemos, cómo sobreviene, con frecuencia, la enferme ando una persona está convencida de que es algo congruencia interna, pero esto lo hace a costa de un completo aislamiento social. Cada uno de nosotros puede darle a su ego una interpretación racional y explicar en qué consiste a otra persona. En efecto, estudios psicológicos han llegado a mostrar cómo algunas de las necesidades humanas más importantes son de naturaleza cognoscitiva.

Lo que nos hace seres humanos es nuestra capacidad para categorizar las experiencias, para tener una noción del tiempo; y nuestro uso de simbolos es lo que nos permite escindirnos y tener la posibilidad de la autoconciencia. EL concepto de ego, si bien no pasa de ser un término teórico, conlleva toda una serie de sugerencias que nos permiten apreciar cómo cada persona es un científico. Lo somos en el sentido de que desarrollamos un sistema de actitudes que le da un significado a cada una de nuestras experiencias y a la vez vamos estructurando este sistema a medida que se confirman las expectativas que guardamos. Exploremos más profundamente esta analogía. El psicólogo George A. Kelly ha desarrollado una teoría que llama Psicología de las Construcciones Personales.

Concibe el desarrollo de la personalidad como un roceso de aumento de nuestro repertorio de construcciones, las cuales define de la siguiente manera: “Permítasenos llamar construcciones a esas pautas que continuamente se ponen a prueba. Hay modos de construir el mundo. Ello permite al hombre, Y también a los animales inf un curso de acción, explícitamente expresado o inarticulado totalmente, coherente con otros cursos de acción o incoherente con ellos, intelectualmente razonado o sentido vegetativamente” (4). Según Kelly, los hombres constantemente ponen a prueba sus construcciones de la misma manera en que el cientlfico pone a prueba sus ipótesis.

Si se confirman, entran a formar parte de la personalidad; de lo contrario, se desechan. Todos tenemos algunas hipotesis sobre nosotros mismos que son tan centrales que su refutación nos llevaría a la locura. Piénsese en lo d’fícil que es cambiar las creencias de una persona ya madura. Son centrales precisamente porque las hemos verificado en una gran variedad de ocasiones y bajo distintas condiciones. Por eso, dos personas recien conocidas no siempre expondrán una a la otra los estratos más profundos de sus personalidades, pues el posible golpe de una “refutación social” o será tan grande cuando sólo le hemos presentado al otro un rasgo de menor importancia para nuestra personalidad.

Una gran cantidad de los contenidos de nuestros sistemas de actitudes presenta componentes que compartimos con otras personas. Esto constituye el sustrato psicológico que está detrás de la cultura. Aquellos contenidos de nuestra personalidad que nos son inculcados cuando somos pequeños aún, y que llegan a convertirse en hipótesis centrales de nuestras vidas, garantizan la transmisión de la cultura. De esta manera, la religión y la magia, por ejemplo, pueden ser consideradas como otros antos tipos de hipótesis umanos creamos para realidad. Lo que permite a un sistema religioso arraigarse tan hondo en la personalidad de un individuo es el hecho de que consta de enunciados no sujetos a comprobación empírica, pero sí a una confirmación social.

Visto desde la perspectiva de las necesidades humanas, tanto la Ciencia como las otras formas de nuestros procesos cognoscitivos permiten anclar nuestra existencia en el espacio, en el tiempo y en una cultura determinada. Hay filósofos de la Ciencia (5) que han descrito la manera en que científicos adoptan el equivalente de lo que hemos llamado onstrucciones para hacer Ciencia. Kuhn nos describe la manera en que una comunidad de hombres crea una perspectiva de la realidad compartida y se dedica a resolver los diversos enigmas que esta perspectiva encierra. Ya la imagen del observador desapasionado, que entra en contacto inmediato con los fenómenos sin ninguna construcción mental medladora, está pasando de moda.

El científico, al igual que el hombre de la calle, construye su propia personalidad cada vez que concibe una hipótesis. Robert Rosenthal (6) nos ha descrito cómo él ha demostrado experimentalmente lo que llama el sesgo del xperimentador, el fenómeno de que en el experimento psicológico a veces el experimentador obtiene los resultados que esperaba mediante una comunicación inconsciente con los sujetos. Desde otro punto de vista, una de las características de todo producto científico, es decir, del sistema lingüístico que se llama teoría, es el de pres ncia interna, lo cual es asegurado por el hecho de estructuras lógicas usan estructuras lógicas y matemáticas como bases suyas.

Al mismo tiempo, se ha mostrado cómo estos sistemas GEORGE A. KELLY, Teoría de la personalidad (Buenos Aires: Editorial Troquel, S. A. , 1963), pp. 20•21. por ejemplo, Michael polanyi y Thomas Kuhn, ROSENTHAL, R. , “On the Social Psychology OE the Psychological Experiment: The Experimenter Hypotheses as unintended determinant of experimental results”, American Scientist, 51, N” 2, 1963, pp. 268-283. CIENCIA SOCIAL Y REALIDAD SOCIAL 157 lingüísticos, que guian la acción y el pensamiento del científico, ordenan de una manera sistemática los conceptos que representan distintos fenómenos de la realidad empírica. E-n este sentido, 4 isomorfismo entre la teor ‘existe un cierto