Como afecto el porfiriato

Como afecto el porfiriato gy dianitagatuo A2Ka5pR 02, 2010 25 pagcs Oaxaca: economía, sociedad y poder. Siglo XIX Olga Montes García l. Introducción Oaxaca es un estado de la república mexicana que se ubica en la parte sureste. Colinda con los estados de Guerrero, Puebla, Veracruz y Chiapas, así como con el Océano Pacífico. Es uno de los estados más pobres de la república mexicana, con los índices más altos en analfabetismo. Junto a esta situación está un grupo reducido de personas que controlan la economía y, por lo tanto, poseen una gran riqueza.

En su interior se hablan 16 lenguas e origen mesoamericano además el es añol. Su población económicamente act y en el sector primari economa comenza de gran belleza, mon capital del estado: la PACE 1 or2s Irar e e, en los servicios s escaso. Su tur o pues posee playas rqueológicas y la de las más bellas de la república. Su arquitectura es colonial. Junto a esto, Oaxaca es poseedora de una gran riqueza cultural, lo que la hace atractiva para el turismo culto. No obstante sus riquezas naturales, Oaxaca es, repetimos, uno de los estados más pobres del país.

Entender esta situación no puede hacerse sin el conocimiento de su historia económica. Se hace necesario emprender estudios de larga duración, como los que realizó Braudel para comprender las causas de su situación actual: la pobreza de una gran parte de su población, junto a la riqueza de un grupo reducido. En esta ponencia queremos exponer la importancia del estudio de la hi historia económica para comprender la situación presente. En este caso nos abocamos a Oaxaca y al siglo XIX para observar cómo la independencia de México no llevó a un cambio radical porque no hubo una transformación de las estructuras económicas.

Oaxaca siguió viviendo una situación colonial como a denomina George Balandier. Mostraremos la forma en que el poder económico comienza a controlar el poder político y de esta manera controla a la sociedad. También queremos mostrar la forma en que se llevó a cabo la producción. II. Economía y sociedad en el siglo XIX a) La élite decimononica Cuando se lee a los historiadores oaxaqueños especialistas en el siglo XIX, se da uno cuenta de que la sociedad oaxaqueña de ese tiempo poco se diferenciaba de la colonial.

Las principales familias novohispanas conservaron sus privilegios en la Oaxaca independiente. El cambio fue que ahora los criollos sucedieron a os peninsulares en el control económico y político. La economía novohispana se basaba en el comercio de la grana cochinilla y de las mantas de algodón. Ambas, la grana y las mantas, eran producidas por los indios por medio del repartimiento. El número de los pennsulares radicados en esta provincia era escaso en 1792: 249, de ellos 169 se dedicaban al comercio. s otras actividades fueron la alta burocracia y el alto clero. Los criollos, por su parte, a finales del siglo XVIII constituían el 37. 1% de la población, escasamente un 1. g7% de ellos formaba parte de la elite oaxaqueña (Sánchez Silva 1998: 144) En la etapa independiente, en Oaxaca hay una recomposición del poder económico y político. Para Sánchez Silv 2 OF as independiente, en Oaxaca hay una recomposición del poder económico y politico. Para Sánchez Silva, si bien los criollos accedieron al poder, los peninsulares no lo perdieron.

Hubo una alianza entre los dos grupos. Es cierto que un número importante de españoles abandonó México, pero, en el caso de Oaxaca, regresaron cuando la situacion se calmó. Otros españoles vinieron a México por primera vez con la intención de probar fortuna, entre ellos se tiene a José Zorrilla, Manuel y Antonio Allende, personajes que se convertirán en prósperos hombres de negocios. A esta nueva oleada de sangre española se suma la llegada de otros inmigrantes de origen europeo en años posteriores.

Los integrantes de esta elite eran: De acuerdo con Sánchez Silva (1998) entre 1780 y 1860 los principales comerciantes fueron: Guergué, Francisco Manero, fundador de la casa Manero, Fernando Corres, Fernández del Campo, López Ortigoza, Mimiaga„ Monterrubio, Fagoaga, Esperón Goytia, Cajiga, Güendulain, Ibáñez de Corbera, Trápaga y Larrañaga. La actividad económica principal fue el comercio de grana y de antas de algodón que producían los indios. Simultáneamente se comerciaba con otros productos requeridos por la población, como el cacao, harina, telas, hilaza, o bien instrumentos de trabajo.

Al reactivarse las minas, alrededor de ellas se crearon asentamientos de obreros y de los propietarios de las minas. Estos asentamientos era provistos de las mercancías por los negocios establecidos allí y que eran propiedad de españoles o criollos. Sánchez Silva plantea que los grandes comerciantes realizaban su labor tanto en el comercio a larga distanci as plantea que los grandes comerciantes realizaban su labor tanto n el comercio a larga distancia, como al interior del estado.

Comerciaban productos de Oaxaca con Guatemala, Veracruz, la ciudad de México y de estos lugares traían mercancías para vender en Oaxaca, ejemplo de esta forma de actuar de los comerciantes asentados en Oaxaca esté Francisco Ibáñez de Corbera, originario de Santander, era el representante de varias firmas del puerto de Veracruz en Oaxaca a la vez que tenía inversiones en las tiendas ubicadas en los centros de población cercanos a las minas. Es decir, controlaban el comercio a gran y pequeña escala.

Este último ubicado en poblaciones pequeñas e Oaxaca dejaba ganancias importantes pues posibilitaba la adquisiclón de la producción local. Otra fuente de riqueza para los comerciantes fue asumir algunas de las responsabilidades del Estado pues éste no podía asumir todas las responsabilidades. Es así como los comerciantes asumen el papel de intermediarios ante las autoridades hacendarias para hacerse cargo del pago de las alcabalas, entre otros.

La ganancia para los comerciantes era el control de la producción y del comercio de la región a su cargo. Su actividad también llegó a la usura. Dada la situaclón de conflicto entre os dos grupos: centralistas federalistas convertidos luego en conservadores liberales respectivamente, el Estado no contaba con recursos. La guerra y la administración los necesitaban, por ello pedían préstamos a la elite comercial. Esta, gustosa, lo hacia a cambio de la concesión del cobro de las alcabalas.

Igualmente funcionaban como fiadores de los empleados de gobierno, c concesión del cobro de las alcabalas. Igualmente funcionaban como fiadores de los empleados de gobierno, costumbre colonial, cuando los funcionarios llegados de España, necesitaban comprar el cargo, los comerciantes lo financiaban para que se esempeñaran como sus representantes en las regiones. Así controlaban la producción y el mercado. Los archivos dan cuenta de esta situación. Se tiene al comerciante español Esperón que fue fiador de del subdelegado de Teposcolula en 1810.

Ya en el México Independiente uno de sus hijos fue garante financiero de Joaquín Rodríguez para el puesto de administrador de rentas en Villa Alta, una región productora de grana cochinilla. Los comerciantes diversificaron sus actividades económcas. Como ya se vio, algunos invirtieron en la deuda del gobierno, otros en apoyar a las funcionarios. Comerciantes-mineros compraban los puestos públicos pues esto les permitía controlar más la economía de la región. La iglesia católica participaba en estos negocios.

Muchas veces ella financiaba a los españoles o criollos que a su vez respaldaban a otras personas o adquirían puestos burocráticos que les permitieran hacer negocios y, por lo tanto, incrementar su fortuna. Un caso que narra Sánchez Silva (1 998:168) es el del español Echarri, quien con dinero de la cofradía de nuestra señora del Rosario dio la fianza para que Manuel Josef López se desempeñara como alcalde mayor en Teotitlán del Camino, Oaxaca en la época colonial. A cambio de ello se aseguraba el control económico de dicha alcaldía y de los indios como trabajadores.

La inversión en la minas fue otro rubro que acaparó la elit s OF as La inversión en la minas fue otro rubro que acaparó la elite oaxaqueña. por la guerra de independencia y la anarquía de los primeros años de México, los inversionistas ingleses abandonaron esta actividad. La elite oaxaqueña se benefició con este abandono, pues ella tomó en sus manos esta actividad. Para 1 849 los principales mineros eran Miguel Castro , Pascual Fenochio , Benito Hampshire, Encarnación Meixueiro y Constantino Richards (Velasco 2006:91).

La minería reactivó también al comercio, pues, como ya se mencionó, alrededor de esta actividad surgieron centros de población, el mercado interno comenzo a expandirse, lo que incrementó la ganancias de los comerciantes. La actividad minera pronto vio sus frutos. por ello en 1861 a los anteriores mineros se agregaron otros: Ignacio Mejia , Manuel Jimeno Bohórquez Varela, Felix Mariscal, Manuel Pérez, Estaban Marcos, entre otros. En 1871 – 1873 antiguos comerciantes de la grana cochinilla habían invertido sus capitales en la minería como a familia Barriga, Juan Trápaga, José Zorrilla, Juan Cobo de la Peña, Allende, familia Maqueo.

A estos se agregaron Tomas Grandison, Esteban Chapital , Hlnrichs y Cia, Mowartt&Grandison, Gustavo Stein, F. W. Woolrich, Howard Helton, Carlos Hamilton. Como puede obseruarse, varios de los mineros más importantes son extanjeros: ingleses, escoceses, españoles o bien descendientes de españoles. Algunos comerciantes — mineros invirtieron en la agricultura. Sin embargo ésta no floreció como en otras regiones de México. La orografía dificultó la creación de grandes haciendas. Más bien ueron adquisicione 6 OF as México.

La orograffa dificultó la creación de grandes haciendas. Más bien fueron adquisiciones que daban status y prestigio al dueño, aunque también los llevaron a la ruina. Esto se desprende del constante cambio de propietario de las haciendas durante el siglo XIX . De acuerdo con los datos disponibles, en 1858 los comerciantes propietarios de fincas rurales eran: Santaella, Esperón, Fernández del Campo, Cházari, Mantecón, del Toro, Banuet, de la Portilla, de la Cajiga Vasconcelos, Fagoaga, Varela, Guegué, Mimiaga y Monterrubio.

De estas personas, destaca l caso de José Joaquín Gurgué por la acumulación de bienes inmuebles que hizo durante el siglo XIX. , algunas de sus adquisiciones causaron conflictos con los pueblos indios. Estos argumentaban que las tierras adquiridas por Guergué y socos eran propiedades comunales. En 1868 los principales hacendados oaxaqueños eran Miguel Castro, Ignacio Mejía, Sra. Roldan, Agustín Aguirre (vicónsul español), Gabriel Esperón , Ramón de la Cajiga, Manuel Mejía, Manuel Jimeno Bohórquez Varela, Guillermo Duncan, Manuel Saénz Pardo, José Marta Fagoaga.

Un acontecimiento economico ocurrido aproximadamente en la éptima década el siglo XIX, obligaría a las autoridades a llevar a cabo, en la región de la costa, la desamortización de los bienes comunales: se trataba del cultivo del café, cuya demanda en los mercados internacionales hizo que surgiera una gran cantidad de fincas cafetaleras en los terrenos comunales de los chatinos . Con el cultivo del café se pretendió recobrar la economía surgida a raíz del auge de la grana cochinilla.

Por ello, a partir de 1880 comenzaro surgida a raíz del auge de la grana cochinilla. Por ello, a partir de 1880 comenzaron a surgir numerosas fincas: Jamaica propiedad e la familia Rojas, la Aurora, de capital estadounidense, El Jordán, Sinaí, Vlrglnia, Morelos, Iturbide (Reina 1990:486) Es así como comienzan a sonar apellidos extraños en la región de Pochutla como eran: Hoffman, Stuken y Andersen, Rosing Bross y Leo Von Brandestein.

En Juquila la finca La India Ruber Coa LTD de ondres, tenia diecisiete mil hectáreas para el cultivo del café, hule y cacao (Chassen 1986:67) En 1883 la Secretaría de Fomento, Colonización, Industria y Comercio llevó a cabo un estudio sobre el Istmo de Tehuantepec con el fin de conocer la factibilidad del establecimiento de olonias agrícolas para inmigrantes (Reina 1995. 38). Finalmente esta región recibió un fuerte apoyo del gobierno federal a través de la construcción de la vía del ferrocarril interoceánico.

Con esto se logró la dinamización económica del Istmo y la llegada de un número importante de personas extranjeras. Leticia Reina (1995) plantea que en estos años se dio una transformación de la estructura social de la región istmeña debido a las políticas gubernamentales. Hubo un cambio en la tenencia de la tierra y en el uso de los recursos, la producclón agrícola se diversificó al estar estinada al mercado externo y, sobre todo, al estar controlada por las haciendas y empresas agrícolas recién surgidas.

Esto llevó a un desplazamiento de la mano de obra indígena y a la falta de granos básicos para alimentar a la población asalariada que aumentó por la construcción del ferrocarril. Durante el Porfiriato, O la población asalariada que aumentó por la construcción del ferrocarril. Durante el porfiriato, Oaxaca vivió un desarrollo económico importante, en especial en las regiones de la Cañada, la Costa, el Istmo y los Valles Centrales. Regiones como la Sierra Juárez, arte de la Mixteca, de los mismos Valles Centrales y de la Sierra Sur continuaron con sus formas tradicionales de producir.

Por ello, en las regiones de desarrollo económico, arribó un número importante de inmigrantes extranjeros, ya sea como administradores de las empresas o como socios de las mismas, es decir, trajeron consigo un capital para invertirlo en Oaxaca. Al Istmo llegaron ingleses , estadounidenses, franceses, ‘tallanos, alemanes, chinos y turcos. Estos dos últimos grupos en calidad de trabajadores o bien de comerciantes. En cambio, los otros grupos ocupaban las más altas posiciones políticas y económicas dentro e las empresas. Su presencia nutrió la vida social, económica y poltica del Istmo de Tehuantepec.

En Oaxaca, el auge económico que se vivió durante el Porfiriato, producto de la inversion extranjera, significó un cambio en la vida de las ciudades. En 1882 la capital del estado contaba con alumbrado público, se iniciaba la construcción de las vías del ferrocarril de Tehuantepec, posteriormente se inauguró la sucursal del Banco Nacional de México y, como dice Esparza, con él, créditos a la industria y al campo y lo más importante, la vía del ferrocarril que uniría a Oaxaca con Tehuacán, con esto llegaron a Oaxaca las fábricas de cervezas, cigarros, vidrio, jabón (1988:278).

El origen del capital de estas fábricas no se conoce. cervezas, cigarros, vidrio, jabón (1988:278). El origen del capital de estas fábricas no se conoce. La minería repuntó en este penado. Las reservas mineras más importantes se hallaban en los distritos de Ocotlán, Tlacolula, Yautepec, Ejutla, Miahuatlán, Ixtlán, Juquila. En estas zonas, en donde predominaba la población indígena, se encontraban compañías de origen estadounidense como «The American Consolidated Mining and Milling Co. (Peñoles), Klin & Bye Ocotlán), La Mexnati Mining Co. , la Pittsburgh-Oaxaca Mining Co. Zimatlán y Nochixtlán). El capital inglés estaba activo en Oaxaca, por ejemplo en la Rosario (Taviche), Synd’ate Ltd Rickards Hnos. (Totolapan) y la Sierra Juárez Exploration Co. Ltd (Sierra Juárez-lxtlán). Los inversionistas oaxaqueños importantes eran varios: los hermanos Mimiaga en Ocotlán, Juan Baigts (francés radicado en Oaxaca), en las minas de Natividad de la Sierra Juárez» (Chassen 1990:59). En Tlacolula se ubicó la Magdalena Smelting & Mining Co. dedicada a la explotación de las minas e plomo con oro y plata y a la fundición de los metales.

Su capacidad, de acuerdo con Chassen, era de cincuenta toneladas diarias. Sus dueños eran Lloyd Hamer y Co. y Henry Catlin Co. , éste último banquero de Nueva York. Con esto se iniciaba en Oaxaca la presencia del capital estadounidense. Ante este auge económico, nuevas oleadas de inversionistas extranjeros llegaron a Oaxaca. Se trataba de estadounidenses y alemanes, los primeros relacionados con la minería, como fue el caso de Carlos Hamilton , Myron Walker, Frank Leconard, Harold Elton, Guillermo Trinker; los segundos, con el comercio y la