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Discursos gy PauMiIancsio 1 110R6pp I S, 2011 15 pagcs Ricardo Alfonsín y el discurso de inauguración del período ordinario de sesiones del Congreso: «La Presidente Cristina Fernández tuvo actitudes intelectualmente deshonestas» «La Presidenta hizo un ejercicio abusivo de una cuestión de poder. No se pueden decir cosas al otro cuando el otro no tiene posibilidad de responder. Además de agraviar institucionalmente es un uso abusivo del poder. Si hubiera podido contestarle hubiera dicho que todas las cosas que dijo que no se hicieron o no se pudieron hacer porque sus legisladores no trabajan», remarco.

También es una falacia presentarse como la gestión que menos vetos firmó. En realidad cómo se va a vetar Cristina Kirchner a ella misma si tuvieron ma Oria en el Parlamento hasta el año Swp to page pasado. ¿Qué necesi PACE 1 oris el parlamento? Es un pa _ un comportamiento Alfonsín en dialogo c en mayona en strar eso como te falso», agregó entarios. ‘Y en muchos párrafos tuvo actitudes intelectualmente deshonestas. Criticó la década del ’90, cuando los Kirchner tuvieron mucha responsabilidad en esa época, cuando ellos promovieron la privatización de YPF y acompañaron todo el proceso de privatización», dijo.

Y agregó: «No digo que no puedan haberse arrepentido, pero deberían tener más humildad» Alfonsín resaltó también que en el discurso presidencial no hubo ni una palabra sobre inflación, mientras que reconoció como correcto el ingreso universal por hijo -proyecto impulsado durante muchos años por la UCR-, y el av avance en la negociación de la deuda. «La educación es un desastre, no hay transparencia, el empleo en nuestro país sigue igual, no hay seriedad para encarar el problema de la inseguridad, despilfarran recursos haciendo obras que no son prioritarias. Esas son cuestiones que estuvieron fuera del discurso presidencial.

No dijo nada del ONCCA que es el mismo perro con distinto colla», concluyó. Presentación de la candidatura presidencialde Eduardo Duhalde por Unión Popular Estadio Luna Park, CABA, Viernes 6 de Mayo de 2011 Discurso de Eduardo Duhalde: Queridas, queridos compañeros,Quiero comenzar este acto con un saludo afectuoso para los trabajadoresargentinos, para los empresarios, los profesionales, las amas de casa, losdeportistas, los intelectuales, los jubilados y los jóvenes; para los hombresdel campo y de la ciudad. Pero este abrazo quiero que se multiplique para aquéllos que seguramenteno van a ver ni leer que se ha ealizado este acto.

Me estoy refiriendo a lasdecenas de miles, a los millones de argentinos desamparados, a losexcluidos de todas las relaciones políticas, soclales, económicas, laborales yeducativas. Quiero que a ellos les llegue una expresión de afecto y decariño, porque en esta Patria rica no es más tolerable que sigamos tirando alos pobres debajo de la alfombra. Estoy muy feliz y agradecido, no sólo a quienes están aquí en este acto,sino también a quienes han quedado afuera y no han podido entrar. A esosmiles de compañeros, también quiero que les llegue mi agradecimiento.

Hoy, cuando llegábamos a este acto, ecordábamos con Chiche algo que nossucedió el 1 de enero de 2002, cuando iba carmno a asumi 2 OF acto, recordábamos con Chiche algo que nossucedió el 1 de enero de 2002, cuando iba camino a asumir la presidenciade los argentinos. Teníamos encendida la radio. Primero, habló el secretanodel presidente Bush y dljo que no le gustaría estar en los zapatos delpresidente que asumía en la Argentina. A renglón seguido, habló FidelCastro y dijo que únicamente un loco se podía hacer cargo de Argentina enlas circunstancias en que se encontraba.

Yo le dije a Chiche: «apaguen laradio, pongan música». Pero tenía razón Fidel Castro, porque soy un loco deamor por mi Patria y por mi pueblo. Hoy, aquí, ese mismo loco viene a decirles a los argentinos que nuevamentese pondrá al frente de la República para reencausarla en el rumbo perdido,en el rumbo extraviado por este Gobierno perverso, intolerante, anclado enel pasado, que no advierte que la Patria es el futuro. Quiero decirles, también, que no vuelvo a la arena política por ansias depoder. Yo he ocupado todos los cargos de las tres escalas institucionales.

Hepresidido el Mercosur; he construido desde allí el Unasur. Yo no vengo abuscar laureles. Vuelvo porque e anima una pasión, que es servirlealmente a mi Patria, a nuestra Patria, con el coraje y la experienciaacumulada desde hace años. La experiencia de los hombres se va conformando con los aciertos y con loserrores propios y ajenos. Y yo vuelvo porque estoy harto de la intoleranciaen la Argentina. Vuelvo porque en un país que creció por casi diez añosseguimos viendo el doloroso espectáculo de familias enteras viviendo a laintemperie.

Vuelvo porque no aguanto ver a los familiares de las victimasde la inseguridad reclamándole al Gobierno no aguanto ver a los familiares de las víctimasde la inseguridad eclamándole al Gobierno que, por lo menos, haga justicia para mltigar su dolor. Vuelvo porque estoy Indignado viendo al Jefe deGabinete asegurar en el Congreso que prácticamente no hay pobres en laRepública Argentina y días después diciendo que el narcotráfico es sólo detránsito en el país. Vuelvo escandalizado al ver que aumentan los índices demortalidad infantil con la indiferencia absoluta de los gobernantesnacionales, provinciales y municipales.

Ya no se tolera más el relato oficial que nos pinta un pais de maravillas, encontraste con la realidad que vemos a diario. La verdad, señora presidente,¿Usted cree que repartiendo nos churrascos vamos a dejar zanjado elhambre y la desgualdad social en la Argentina? Es triste ver esta parodia presidencial con la obscena publicidad que vemospermanentemente en los medios, diciendo que para hacer economía tienenque ir a comprar al paseo de compras del Mercado Central del partido de LaMatanza.

Se lo dicen a los jujeños, a los fueguinos, a los tucumanos, a loscatamarqueños, a los cordobeses, a los entrerrianos, a los santiagueños:iVengan a comprar al Mercado Central! Sehora, ibasta de «carne para todos»! La República Argentina consume 5millones de kilogramos de carne por día y usted está haciendo ublicidadporque en tres camiones se venden diez mil kilos de carne. Señora, ibasta de «merluza para todos», de «heladeras para todos»! ¿Nocree que es mejor, en todo caso, cambiar las políticas para darle trabajo atodos los argentinos?

Hace un par de meses, fui a hablar sobre la realidad latinoamericana en elextranjero, y, cuando me 40F argentinos? Hace un par de meses, fui a hablar sobre la realidad latinoamericana en elextranjero, y, cuando me preguntaron sobre la Argentina, como no megusta criticar mucho a mi país fuera de él, dije simplemente que era un paísdesordenado y que teníamos que ordenarlo. ?Para qué habré dicho eso? Alotro día, los conocidos difamadores del Gobierno, que hace cinco años mepersiguen para hacerme responsable de todo lo que pasa en el país,salieron a decir «Duhalde es de extrema derecha, ¿cómo se le ocurre hablardel orden? Señora, en otros tiempos me acusaron de ser de izquierda y siendointendente municipal tuve que esconderme para poner a resguardo a mifamilia, porque las tristemente célebres «Tres A» habían decididoeliminarme. Señora, convénzase: no soy de izquierda ni de derecha, •soyperonista de Juan Domingo Perón! Quiero aclarar, para que no haya onfusiones, que en una sociedad libre noes bueno ni malo ser de derecha o de izquierda. Las sociedades libres secaracterizan por una gran amplitud en el pensamiento. Pero yo no coincidopara nada con usted; la mía es una diferencia ideológica.

Yo creo en launidad del pueblo argentino. Yo creo, como Perón, que es una revolución ensí misma la unidad de todos los argentinos. Yo creo en la unidad y usted seencarga todos los días, meticulosamente, de dividir todo lo que puededividir. En este mismo escenario, en la intención de dividir al campo argentino,hace dos semanas hizo una reunión. Estaba lleno de gauchos del sindicatode xtras, disfrazados de gauchos. A algunos se les caía el bigote. Señora,no necesitamos que nos divida; tenemos que juntarnos los argentinos. 2 En definitiv s OF necesitamos que nos divida; tenemos que juntarnos los argentinos.

En definitiva, no pensamos igual. Yo creo que es obligación construir la pazduradera en la Argentina. Lo dije el día que asumí la presidencia. Pero unapaz que no esté basada ni en los tanques ni en las bayonetas, sino en laJusticia Social, en el diálogo fraterno con todos los sectores. Creo, entonces, en la paz; sin embargo, los transversales que la rodeanhacen permanentemente polog(a de los terroristas de la ETA de España, delos narco- guerrilleros en Colombia o de los que deben ser juzgados por losatentados terroristas a la embajada y a la AMIA. ?usted no cree, señora,como yo creo, como creemos los peronistas, que tenemos que construir lapaz? Señora, tenemos diferencias en todo. Yo creo en otros derechos humanos. Creo en los derechos humanos de los que fuimos pioneros. Antes de que en1948 las Naciones Unidas establecieran los Derechos del Hombre, en laArgentina establecimos los derechos a la niñez, los derechos a laancianidad, los derechos humanos a la educación, a la salud, los erechospara los trabajadores. Pero fue en serio, señora. En la Argentina, en seriolos privilegiados eran los niños. or eso puedo estar hablando aquí hoy. Yo soy hijo de una familiatrabajadora. Cuando tenía 17 años, entré a trabajar al Banco de la Provinciaporque se jubilaba mi padre. Mamá me dijo «bueno, no estudies más». Laconciencia que tenía la gente en esa época era que un hijo de un trabajadorten[a que conseguir un trabajo, pero ¿para qué estudiar? Los títulosprofesionales no eran para los hijos de los trabajadores. señora, yo creo en la concepción integral de los derec 6 OF hijos de los trabajadores. Señora, yo creo en la concepción integral de los derechos humanos.

Suposición es mezquina, señora. Usted sólo se refiere a los muertos ydesaparecidos de la etapa más sangrienta de la Argentina moderna. Creoque debe andar dando vueltas por allí un conflicto de culpa, porque nohicieron lo que tenían que hacer cuando desaparecían nuestros chicos. Yo no tengo, señora, ningún complejo. ¿Sabe por qué? Porque cuandoreasumí la intendencia municipal, apenas terminada la dictadura,estuverodeado de pañuelos blancos. Y lo estaba, no porque tuve actitudesheroicas, sino porque había sido intendente y tenla el compromiso connuestra gente.

Y estuve al lado de ellos cuando había que estar. Despuésera fácil, señora. Es evidente que no pensamos lo mismo. Yo creo que es indispensable garantizar el Estado de derecho con elfuncionamiento armónico de los poderes del Estado. Usted toma elCongreso como una escribanía y se dedica a legislar por Decretos deNecesidad y Urgencia, que generalmente no son ni de necesidad ni deurgencia. Señora, usted cumple cuando se le antoja las disposiciones de laJusticia. Quiero simplemente decirles, para comenzar luego a hablar de la propuesta,que los Estados modernos se organizan. ?Saben para qué? Para garantizarel ejercicio de eterminadas finalidades. Vamos a hacer un repaso de lo que dicen las constituciones en general: LosEstados se organizan para garantizar la seguridad externa de un andamos en eso, señora? ¿Sigue pensando que las Fuerzas Armadasde la democracia son iguales que las Fuerzas Armadas de la dictadura? ¿Sigue pensando asp ¿No se da cuenta que está incurriendo en un trem Armadas de la dictadura? ¿Sigue pensando asp ¿No se da cuenta que está incurriendo en un tremendo error? ?No se dan cuenta que es injusto tener arrinconados yarrodillados a decenas de miles de argentinos que han entrado a las FuerzasArmadas orque tienen vocación patriótica, de la misma manera en que losque ingresan a una comunidad religiosa lo hacen porque tienen vocación deesas características religiosas? Señora, está aplazada. Las Fuerzas Armadasestán desmanteladas, sin objetivos y sin funciones. Cualquier joven deéstos que se ha lanzado a la política y los designa en un cargo de algunaempresa gana diez veces más que un general de la República que estuvotreinta años trabajando.

Otra razón fundamental por la que se crean los Estados es la seguridadintenor. ¿Cómo andamos en materia de seguridad interior? ¿Siguepensando que es una sensación? ?por qué no se lo van a explicar a lospadres, a los hermanos, a los amigos, de los que mueren todos los díasv(ctima del delito? Acá tampoco, señora, tiene un aprobado. También los Estados organizan su administración para dedicarse a laeducación. No es responsabilidad sólo de este Gobierno, porque ya hacequince años que estamos descendiendo. Pero tampoco nos ocupamos parano seguir descendiendo.

Hemos descendido veinte escalones comparadocon América Latina. Los uruguayos también han bajado algunos puntos,pero ellos dijeron «vamos a ponernos a estudiar para ver qué es lo que estápasando». Acá no. Cuando publicaron los índices internacionales, dijeron «los índices están mal». Y así arreglamos todo. ¿Por qué no instruye allNDEC para que nos diga si anda bien o mal la educación? Seguramente levan qué no instruye allNDEC para que nos diga si anda bien o mal la educación? Seguramente levan a decir que es la mejor educación del mundo.

Repasando, entonces, reitero el concepto: en la razon fundamental por laque se crea la administración, señora, no nos está yendo nada bien. Ahora quiero aclarar otra cosa porque están hablando de que hay que «profundizar el modelo», que hay que profundizar el modelo productivo». Quiero aclarar que no hay uno, sino dos modelos. Uno de ellos, me tocóponerlo en marcha a mí. El mismo día que asumí la presidencia dije en elCongreso Nacional: «es hora de terminar con un modelo agotado puesto apresión por el imperio en la Argentina».

Con el eufemismo de los consensosde Washington, nos obligaron. ¿Qué consensos? Nunca nadie nos preguntó. Tenían la errónea idea que de una recesión se sale siempre ajustando,ajustando y ajustando. Miren lo que hacen ahora los países centralescuando tienen una recesión: salen de ella buscando producir más. Entonces, señora, ese día que yo no la vi en el Congreso, les dije a losargentinos que cumpliría tres objetivos básicos. ¿Cuál era el primero deellos? Mantener la democracia, porque era el quinto presidente en diez días. Y cumplí: mantuvimos el sistema democrático.

Del «que se vayan todos» en2001, un récord de argentinos votó en 2003 porque volvían a tenerconfianza en la política. l_o segundo que planteé, señora, fue que teníamos que lograr la paz en laArgentina. Pero una paz -como antes dije- basada en la lucha por la JusticiaSocial y en el ámbito -al que tan agradecido le estoy- de la Iglesia Católicaargentina, que nos prestó su ámbito físico y espiritual para el DiálogoArgent de la Iglesia Católicaargentina, que nos prestó su ámbito físico y espiritual para el DiálogoArgentino.

Esa paz había que buscar. Allí confluyeron en todo el país más de6000 personas -empresarios, gremialistas, deudores, la gente que habíaquedado atrapada, los acreedores de los bancos, los jubilados, las 4 organizaciones gremiales- y logramos pacificar a la Argentina. Logramospacificar a la Argentina sin tirar tiros, señora. Y lo tercero que les dije a los argentinos era que había que cambiar lmodelo económico por uno productivo. Pero no sólo lo dije, señora; lo puseen marcha el 6 de enero de ese año.

Creamos un Ministerio de laproducción, un gabinete productivo nacional, que lo integraban el secretariodel área, el de Energía, el de Educación, el Banco Nación y otrassecretarías, y nos largamos a recorrer el país. A los quince días teníamos unGabinete Productivo Federal; y, a los tres meses, señora, ya teníamos unplan estratégico de desarrollo productivo para seis años en la Argentina. A los sesenta días de asumir, volví al Congreso nacional y les dije a odoslos que allí estaban, diputados y senadores, que ya se veía que la Argentinaempezaba a recuperarse.

Y pronostiqué que ese año íbamos a terminar consuperévit y que íbamos a crecer el 5%. Me equivoqué: en 2003 crecimos e16%. Le dejamos al Dr. Kirchner la Argentina creciendo al Ése fue elmodelo que me tocó crear con la ayuda de todos, porque mi vida estávinculada con el acuerdo y con el consenso. Lo hice siendo intendente,gobernador, presidente. Creo en los consensos y en la unidad nacional. Por eso, permítanme que, en un acto peronista, le haga un homenaje aquien muchos