Educacion Fisica

Fiel a sus convicciones, Eduardo Umaña denunció atropellos del E tado y asumió la defensa jurídica de sindicalistas, marginados y v íctimas de violaciones de los Derechos Humanos. Era considerado como uno de los mejores penalistas del país. Entre sus casos más emblemáticos, Eduardo Umaña se encargó d e las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica (UP) y el Par tido Comunista Colombiano.

Fue uno de los abogados que interpuso ante la Comisión Interam ericana de Derechos Humanos una demanda contra el Estado col icar el delito de desaparición forzada, tesis que llevó recientement e al juicio del ex coronel Alfonso Plazas Vegas, encargado del operativo y a exhum ciones en fosas comunes en Bogotá. El abogado defendió sindicalistas de Telecom, de la ETB y de la US O. En el caso de la USO, en diciembre de 1 996, 12 integrantes del sindicato de Ecopetrol fueron acusados de colaborar con el Eln pa ra colocar bombas en los oleoductos.

Umaña demostró que la Fis calla, aprovechando la justicia «sin rostro», «clonaba» los testigos. Estos declaraban, bajo diferentes identidades, varias veces en los mism os casos. Asi lo evidenciaba la misma huella dactilar en todos los expedient Poco antes de su muerte, Umaña Mendoza decidió revivir el caso el magnicidio del caudillo Liberal Jorge Eliécer Gaitán, asesinado abril de 1948.

Según sus amigos, Umaña pensaba que ningún cri men debía quedar impune El crimen El 18 de abril de 1 998 dos hombres y una mujer haciéndose pasa r por periodistas entraron en la oficina de Eduardo Umaña en Bog Después de inmovilizar a su secretaria, los victimarios trataron de secuestrar a Umaña, pero ante la resistencia del abogado, le dispa raron y lo asesinaron.

Aunque Umaña recibió muchas amenazas a lo largo de su vida, si empre sostuvo que «más vale morir por algo, que vivir por nada». Colombia perdió un penalista de gran calidad, que siempre se opu so a las verdades oficiales, defendiendo los derechos de los más desvalidos y buscando incansablemente la verdad.

El caso Umaña Al principio la investigació encia el papel de las fuerz 20F 12 as armadas y de Al principio la investigación puso en evidencia el papel de las fuerz as armadas y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscal pero a raíz de un ‘testimonio espontáneo» la investigación se reo rientó hacia cinco acusados cuyos cargos, según la familia de Uma na, eran sumamente frágiles. Esto llevó el Tribunal a absolver los cinco acu sados. El caso permanece abierto en la Unidad de Derechos Humanos en Bogotá sin que ninguna diligencia haya llegado a algún resultado significativo.

Pero en una audiencia en abril 2009 Salvatore Mancuso reconoció que el asesinato de Eduardo Umaña Mendoza había si do planeado por algunos cabecillas de las autodefensas, entre ellos, Carlos Castaño n una documentada denuncia que refiere el entorno de amenaza s, hostigamientos y atentados que tuvo que vivir desde sus época s de estudiante, y que demuestra cómo la investigación por su asesina o quedó en la absoluta impunidad, fue presentado ante la Comisi Interamericana de Derechos Humanos de la OEA un alegato para que el Estado colombiano sea declarado responsable de la violaci ón de los derechos fundamentales derivada de la ejecución extrajudicial del abogado penalista José Eduardo Umaña Mendoza. La petición fue elaborada por los abogados Federico AndreuGuzm án y Wilder Tayler, de la Comisión Internacional de Juristas, en representación de Ana Pat ez y Camilo Umaña, espos 30F 12 a e hiio del asesinado iuris demuestra que 12 años del asesinato de Eduardo Umaña Mendoza, la investigación quedó mpune porque fue desviada y se orientó sobre una pista falsa.

E n cambio se desecharon pruebas que apuntaban a demostrar que hubo res ponsabilidad estatal en el homicidio del jurista. Eduardo Umaña fue asesinado al medio día del sábado 18 de abri I de 1998 por una mujer y dos hombres que ingresaron a su oficin haciéndose pasar por periodistas. Una testigo declaró que estos tres sujetos ya habían visitado al abogado en la semana previa al crimen. Su secretaría, María Ingrid Pinzón, quien fue amarrada y encerrada e n un baño mientras se consumó el homicidio, tuvo que salir exilia a del país cuatro meses después. Dos estudiantes que realizaban práct ica en su oficina corrieron la misma suerte.

Su esposa e hijo tambi La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía asumió el proceso y, según la demanda, desde el principio se presentaron errores. L a cinta de enmascarar con que fue atada la secretarla no fue recaudada c on precaución y se perdió la opción de identificar huellas dactilare Además, el fiscal del caso tuvo que tardarse varias semanas para acceder a varios expedientes en los que actuaba Umaña y que era n claves para entender los móviles del crimen. Solo hasta finales de mayo se ordenaron pesquisas en las brigadas XIII y XX del Ejército. El propósito, añade el documento, era indagar la conducta de var iOS informantes y fiscales a quienes Umaña había denunciado se manas antes de su muerte.

Entre ellos a los fiscales Rafael Jiménez y Enri que Gómez Cerón, asi como a Felio Alirio Lasso, un exmiembro de Farc que trabajaba para PAGF40F 12 que Gómez Cerón, así como a Felio Alirio Lasso, un exmiembro de Farc que trabajaba para inteligencia militar, según quedó registrad o en otro proceso que llegó a la Corte Suprema. La idea era establ ecer ventuales vínculos entre inteligencia militar y Ecopetrol porque U maña habla denunciado montajes judiciales contra los líderes del sindicato de la petrolera. En junio de 1998, dos meses después del crimen, la Fiscalía hizo por fin la inspección a las brigadas militares, pero se demoró en r evelar cinco rollos de fotografias y perdió la opción de hacer un reconoci miento con la única testigo presencial del asesinato.

Aún así, un vi sitante habitual de Umaña identificó a una capitán de inteligencia militar que había laborado en la oficina del abogado. Esta pista nunca fue explorada. En contraste, un oficial de la brigada XX envió a la Fisca lía un informe sobre el caso Umaña para desviar la investigación. En dicho reporte, el entonces mayor Carlos Durán sostuvo que a Umaña lo habían asesinado milicianos de las Farc y el Eln, y hasta aportó datos del vehículo utilizado. Como era obvio, la pista resultó falsa , así como un vídeo que envió el Centro de Estudios Estratégicos d Ejército. En cambio no se le dio importancia a una carta entregada por Eduardo Umaña Luna padre del abogado, en la cual un grupo de autodefensas le pedía $500. 00 por información sobre los asesin s de su hijo, que supuestamente vivían en Cañasgordas (Antioqu En medio de este laberinto de fal 12 En medio de este laberinto de falsedades, la Policía reportó que a la cárcel de Guaduas (Cundinamarca) había sido llevado un sujeto identificado como Joaquín Gómez, quien afirmaba saber de los re sponsables del delito. Antes de que la Fiscalía accediera al detenid o, lo entrevistó la Dirección de Inteligencia de la Policía. Cuando llegó la declaración oficial, el rumbo del expediente cambió por completo Y Se concentró en un grupo de delincuentes comunes, que poco a poc , o quedaron en libertad o fueron desvinculados del caso.

Meses después, un exparamilitar conocido como Francisco Villalb a Hernández, quien se había entregado a las autoridades, en carta enviada a la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría, reveló que las autod efensas habían sido las autoras del asesinato de Umaña, y agregó que la planeación del crimen se realizó en una vereda de San José de la Montaña (Antioquia), en presencia del jefe paramilitar Salvatore M ancuso y de un sargento del Ejército. Como sicarios habr(an sido reclutad os dos hombres y una mujer del municipio de Yarumal. El testimonio de Villalba, que además aportaba información sobre los crímenes del defensor de Derecho Humanos José María Valle y de los investigadores del Cinep, Mario Calderón y Elsa Alvarado, fue desc artado por la Fiscalía que se negó a tomarle una nueva declaració n.

Años después, a los diez dias de obtener su libertad, el 23 de abril de 2 009, luego de señalar al entonces presidente Álvaro Uribe y su he rmano Santiago, de estar comprometidos en dos masacres en Ituango, f ue asesinado en el municipio de La Estrella (Antioquia). 6 2 A pesar de que en una entrevista con Human Rigths Watch, en 19 8, el entonces fiscal Alfonso Gómez Méndez había dicho que la b rigada XX estaba implicada en la ejecución extrajudicial de Eduardo Uma ña, y varias veces le dijo a la madre del jurista que nada se podía hacer porque el homicidio de su hijo era «un crimen de Estado», judicial mente el expediente nunca avanzó.

Ni siquiera tuvo validez la decl araclón de una informante de inteligencia identificada como Yolima Guaq uetá, quien en 2001 insistió en señalar a miembros del Ejército. Hace dos años, Camilo Eduardo Umaña, le pidió al entonces fiscal Mario Iguarán, que ante la ausencia de verdad en la investigación or el crimen de su padre, al menos declarara el caso como delito de les a humanidad para evitar su prescripción. La respuesta llegó en ag osto de 2009, ya en tiempos de Guillermo Mendoza, con una sucinta decl aración lamentando que la labor investigativa hubiera resultado infructuosa. Pero aclaró que la Fiscalía estaba pendiente de que E rnesto Baéz raficara que Carlos Castaño ordenó el asesinato.

Sin otra opción judicial en Colombia, Sin una sola persona detenid a por el magnicidio, con un largo historial de amenazas, hostigami entos y atentados contra Eduardo Umaña que nunca se aclararon , su esp sa y su hijo decidieron llevar el caso ante la justicia internacional. El pasado 23 de marzo fue radicado en Washington y además de pedir que se reabra la investigación penal y se repare a s 7 2 de pedir que se reabra la investigación penal y se repare a su fam ilia, pidieron que se reconozca que el crimen de Eduardo Umaña fue una ejecu ción extrajudicial con responsabilidad del Estado. Un defensor de los Derechos Humanos Nacido en noviembre de 1946, Eduardo Umaña, desde la década de los 70, fue fundador de organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos. Por eso llevó a cabo muchas investigaciones de esta na turaleza.

La desaparición de Omaira Montoya en 1977, la ejecució extrajudicial de Óscar William Calvo en 1 984, las desapariciones e n el Palacio de Justicia en 1985, el asesinato de Carlos Pizarro en 1 990 0 la ejecución extrajudicial de Hernando Pizarro Leongómez, entre o tros casos. Desde sus dias de estudiante afrontó amenazas. Siempre estuvo en las listas de los líderes que iban a ser asesinados. Sobrevivió a atentado en 1991. Un año después se tuvo que asilar en Venezuel a. En 1997 convirtió su casa en su oficina y allí fue asesinado. Con algunos testigos determinantes Por defender los derechos humanos, Eduardo Umaña entró en co ntacto con agentes de inteligencia que decidieron confesar. Así lo gro que en 1989 el exagente de inteligencia de la Policía Ricardo Gámez Mazu era aportara ante la justicia una declaración clave en el caso del P alacio de Justicia.

En 1991, también logró que el exsargento de inteligencia Bernard o Garzón diera un testimonio que fue determinante para aclarar v arios casos de desaparición forzada y que también ha sido importante en las pesquisas por los hechos ocurridos tras la retoma militar d l Palacio 80F 12 En los días del asesinato Umaña era el abogado de los dirigentes de la Unión Sindical Obrera (USO), denunciando clonación de testi gos para afectarlos judicialmente. Las amenazas en su contra habían arrec iado. Antes de que sus denuncias llegaran a la Fiscal[a, vinieron pri mero los ases. nos. Tres disparos de una pistola automática, provista de silenciador, a cabaron con la vida del veterano penalista cuando despachaba en la oficina que tenia en su residencia del conjunto Los Conquistadores, situa do en los alrededores del estadio El Campin. Umaña es la tercera persona vinculada a la defensa de los derech os humanos que es asesinada en los últimos meses en Colombia.

El mes pasado fue asesinado en Medellín Jesús María Valle, presid ente del Comité de Derechos Humanos de Antioquia, y el jueves a nterior desconocidos dieron muerte en su casa de La Calera a la líder co munista María Arango Fonnegra. Ni los familiares de Umaña ni las autoridades descartan que haya relación entre los dos asesinatos. Si hay conexión Sin pensarlo demasiado, Germán Umaña, uno de los hermanos del penalista y defensor de los derechos humanos, dio a entender a los periodistas que el crimen de su hermano podr[a te ner relación con el de Maria Arango. Esta hipótesis no fue desc eneral Rosso José Serran 2 o, director de la Polic[a Na ver impartió instruccione que se conforme un equipo de trabajo interdisciplinario con miem bros de la Dijín, la Fiscalía y el DAS, a fin de esclarecer el crimen. Puede haber coincidencia entre los dos asesinatos.

Es muy extrañ o lo de los dos casos, pero estamos elaborando los retratos habla dos que nos puedan ayudar a identificar a los criminales , dijo Serrano a E TIEMPO. Con silenciador Versiones entregadas por las autoridades en el es cenario del crimen señalan que los tres falsos comunicadores lleg aron antes del mediodía de ayer hasta una de las entradas del edificio, situad o en la carrera 39, número 57A24, y se identificaron con el porter El vigilante se comunicó con el apartamento 101, donde vivia Uma ha, y le consultó sobre la cita. El abogado autorizó la entrada y las tres personas que lo buscaban no tuvieron problemas para ingresar al edificio.