El malestar de la globalizacion Capitulo 1

045ElMalestarGlobalizacion 24/1 1/06 18:13 Página 3 wvm. puntodelectura. es JOSEPH E. STIGLITZ El malestar en la glob 045ElMalestarGlobal 1813 Página 4 PACE 1 ors7 to View nut*ge Titulo: El malestar en la globalización Título original: Globalization and its Discontents O Joseph E. Stiglitz, 2002 O Traducción: Carlos Rodríguez Brown O Santillana Ediciones Generales, S. L. O De esta edición: enero 2007, Punto de Lectura, S. L. Torrelaguna, 60. 28043 Madrid (España) www. puntodelectura. com ISBN: 84-663-6825-6 DeoóSito legal: 8-50. 51-2006 35 CAPÍTULO 2. PROMESAS ROTAS .. Etiopia y la lucha entre la política el poder y la pobreza CAPÍTULO 3. ¿LIBERTAD DE ELEGIR? Privatización…. Liberalización . El papel de la inversión extranjera . Secuencias y ritmos Economía de la filtración Prioridades y estrategias . CAPÍTULO 4. LA CRISIS DEL ESTE ASIÁTICO. DE COMO LAS po ITICAS DEL FMI LLEVARON AL 169 De cómo las políticas del FMI y el Tesoro de EE UU condujeron a la crisis . . MUNDO AL BORDE DE UN COLAPSO GLOBAL .

Página 8 La prmera ronda de errores Políticas contractivas «hooveritas»: una anomalía en el mundo moderno Políticas de «empobrecerse a uno mismo» Estrangular la economía c 20F de interés .. 67 . 70 .. 113 . 114 22 . 135 . 144 152 156 . 184 194 196 . 199 . . 203 . . 211 Provocar una carrera bancaria. . Reestructuración empresarial Los errores más penosos: el riesgo de la agitación social y política . La recuperación: ¿vindicación de las políticas del FMI? . Malaisia y China Corea, Tailandia e Indonesia Efectos sobre el futuro Explicación de los errores .

Una estrategia alternativa CAPITULO 5. ¿QUIEN PERDIO A RUSIA? Desafíos y oportunidades de la transición .. La historia de la «reforma» . La criSiS de 1998 . Rescate . Fracaso…. Las transiciones fallidas Más pobreza y desigualdad . De cómo las políticas equivocadas alograron la translción . 045 ElMalestarGlobalizacion 4/12/06 10:20 Página 9 Inflación . 213 . 216 … 219 . 221 . 225 . 232 . 233 235 . 237 . 241 . . 248 256 261 . 266 268 .. 271 274 . 278 Privatización El contexto social Terapia de choque El enfoque bolchevique de la reforma de los mercados CAPITULO 6.

LEYES COMERCIALES INJUSTAS 297 Lo que debió hacerse Los intereses de EE UU y la reforma en Rusia . El caso del aluminio La seguridad nacional, en rebajas . Lecciones para Rusia . Y OTROS AGRAVIOS . . 305 280 … 281 . 287 . 289 . . 290 … 304 . 308 . 313 . 317 CAPITULO 7. MEJORES CAMINOS HACIA EL MERCADO . .319 La vía hacia el futuro 332 Responsabilidad democrática y los fracasos … 340 CAPÍTULO 8. LA OTRA AGENDA DEL FMI . ,343 ¿Se pierde la coherencia intelectual? Del FMI de Keynes al FMI actual ¿Un nuevo papel para un nuevo régimen de tipos de cambio? 347 Contagio . . . 349 ¿Cuándo es el déficit comercial un problema? . 350 Bancarrota y riesgo moral 40F déficit comercial un problema? Bancarrota y riesgo moral . Del rescate al rescate compartido . La mejor defensa es el ataque: expandir el papel del FMI como «prestamista de última instancia» . 359 La nueva agenda del FMI Página 10 CAPÍTULO 9. CAMINO AL FUTURO . Intereses e ideología La necesidad de instituciones públicas internacionales Gobernanza . . Transparencia . La reforma del FMI y del sistema financiero global .

Los esfuerzos reformistas Lo que se necesita La reforma del Banco Mundial y la ayuda al desarrollo . Ayuda . Condonación de la deuda . La reforma de la OMC y el equilibrio de la agenda comercial Hacia una globalización con un rostro más humano s OF 352 355 . 361 . . 375 . 377 . . 388 392 396 . 400 405 .. 412 419 . 422 .. 423 426 una globalización con un rostro más humano . POSTFACIO Página 11 429 . 439 A mi madre y a mi padre, que me enseñaron a preocuparme y a razonar, y a Anya, ue lo unió todo y más.

Página 12 Página 13 PRÓLOGO 6 OF mayor integración de las econom(as nacionales— puede ser una fuerza benéfica y 13 Página 14 su potencial es el enriquecimiento de todos, particularmente los pobres; pero también creo que para que esto suceda es necesario replantearse profundamente el modo en el que la globalización ha sido gestionada, incluyendo los acuerdos comerciales internacionales que tan importante papel han desempeñado en la eliminación de dichas barreras y las políticas impuestas a los países en desarrollo en el transcurso de la globalización.

En tanto que profesor, he pasado mucho tiempo nvestigando y reflexionando sobre las cuestiones económcas y sociales con las que tuve que lidiar durante mis siete años en Washington. Creo que es importante abordar los problemas desapasionadamente, dejar la ideología a un lado y observar los hechos antes de concluir cuál es el mejor camino.

Por desgracia, pero no con sorpresa, comprobé en la Casa Blanca —primero como miembro y después como presidente del Consejo de Asesores Económicos (un panel de tres expertos nombrados por el presidente para prestar asesoramiento económico al Ejecutivo norteamericano)— y en el Banco Mundial que a menudo se tomaban decisiones en unción de criterios ideológicos y políticos.

Como resultado se persistía en malas medida luían los problemas pero que e os intereses o concretos. Lamentablemente, con frecuencia sucede lo contrario, cuando los académicos que formulan recomendaciones sobre medidas de Gobierno se 14 Página 15 politizan y empiezan a torcer la realidad para ajustarla a las ideas de las autoridades. Si mi carrera académica no me preparó para todo lo que encontré en Washington D. C. , al menos me preparó profesionalmente.

Antes de llegar a la Casa Blanca había dividido mi tiempo de trabajo e investigación entre la conom(a matemática abstracta (ayudé a desarrollar una rama de la ciencia economica que recibió desde entonces el nombre de economía de la información), y otros temas más aplicados, como la economía del sector público, el desarrollo y la política monetaria. pasé más de veinticinco años escribiendo sobre asuntos como las quiebras, el gobierno de las corporaciones y la apertura y acceso a la información (lo que los economistas llaman «transparencia»); fueron puntos cruciales ante la crisis financiera global de 1997.

También participé durante casi veinte años en discusiones sobre la transición desde las conom(as comunistas hacia el mercado. Mi experiencia sobre cómo manejar dichos procesos comenzó en 1980, cuando los analicé por primera vez con las autoridades de China, que daba sus primeros pasos en dirección a una economía de mercad erviente partidario de las polticas graduales de los c n demostrado su acierto en Rusia y algunos otros países de la antigua Unión Soviética. Mi participación en asuntos vinculados al desarrollo es anterior.

Se remonta a cuando estuve en Kenia como profesor (1969-1971), pocos años después de su 15 Página 16 independencia en 1963. Parte de mi labor teórica más elevante fue inspirada por lo que allí vi. Sabía que los desafíos de Kenia eran arduos pero confiaba en que sería posible hacer algo para mejorar las vidas de los miles de millones de personas que, como los keniatas, viven en la extrema pobreza. La economía puede parecer una disciplina árida y esotérica, pero de hecho las buenas políticas económicas pueden cambiar la vida de esos pobres.

Pienso que los Gobiernos deben y pueden adoptar políticas que contribuyan al crecimiento de los países y que también procuren que dicho crecimiento se distribuya de modo equitativo. Por tocar sólo un tema, creo en las rivatizaciones (digamos, vender monopolios públicos a empresas privadas) pero sólo si logran que las compah(as sean más eficientes y reducen los precios a los consumidores. Esto es más probable que ocurra si los mercados son competitivos, lo que es una de las razones por las que apoyo vigorosas políticas de competencia.

Tanto en el Banco Mundial como en la Casa Blanca existía una estrecha relación entre las YO recomendaba en mi obra evia, fundamentalmente información perfectas. También aporté a la política mi análisis de la economía de la información, en particular las asimetrías, como las diferencias en la información entre rabajador y empleador, prestamista y prestatario, asegurador y asegurado. Tales asimetrías son generalizadas en todas las economías.

Dicho análisis planteó los 16 8:13 Página 17 fundamentos de teorías más realistas sobre los mercados laborales y financieros y explicó, por ejemplo, por qué existe desempleo y por qué quienes más necesitan crédito a menudo no lo consiguen —en la jerga de los economistas: el racionamiento del crédito—. Los modelos que los economistas han empleado durante generaciones sostenían que los mercados funcionaban a la perfección —incluso negaron la existencia del paro— o ien que la única razón de la desocupación estribaba en los salarios excesivos, y sugerían el remedio obvio: bajarlos.

La econom[a de la información, con sus mejores interpretaciones de los mercados de trabajo, capital y bienes, permitió la construcción de modelos macroeconómicos que aportaron enfoques más profundos sobre el paro, y dieron cuenta de las fluctuaciones, recesiones y depresiones que caracterizaron al capitalismo desde sus albores. Estas teorías ofrecen claros corolarios políticos algunos de los cuales son evidentes para casi todos los que conocen el mundo real— interés hasta niveles exor bida de los tipos de