ETICA SOBRE LA RELIGION EN COLOMBIA

¿POR QUE LAS REFLEXIONES ETICAS ACTUALES NO RESPONDEN A LA REALIDAD COLOMBIANA? FIDEL ALEJANDRO LLINÁS ZURITA* La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones. Confucio RESUMEN Las reflexiones éticas en Colombia han tenido un papel más bien de moda, mas no una influencia real; se discute, se debate en los diferentes escenarios académicos universitarios, pero la aplicación en la realidad de nuestro país poco impacto ha transmitido por parte de filósofos, qu realizado una reflexi- etérea y con poco c promiso con la realidad compleja y v lenta en este escenario del conflict .

En este r abajo se h e un breve recorrido por las diferentes éti realidad colombiana, sus huellas y la propuesta de la ética comunicativa. Palabras clave Ética, Éticas aplicadas, Consenso, Violencia, Acuerdo, Diálogo, Moral cristiana. ABSTRACT Ethical reflections in Colombia have played a role closer to that of fashion rather than impinging a real influence. Discussions are made in different scholar scenarios, but a real application of ethical theories to contemporary state of affairs has barely had an impact.

Just a few philosophers have reflected upon these issues with a Iow commitment with Colombian complex reality. This paper attemots to summarize the oath of different ethical standooints in K0MaHAa I ecwposawe OKHO Cnpa3Ka Abril 30 de 2012 * Profesor, Decano de la Facultad de Ciencia Humanas de la Universidad de la Atlántico, ponencia para el III Congreso de Filosofía Iberoamericana, Universidad de Antioquia, Medellín. Julio, 2008. REVISTA AMAUTA • UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO • BARRANQUILLA (COL. ) • ISSN 1794-5658 • NO. 9 • ENE-JUN 2012 • 145-159 146 ¿POR QUE LAS REFLEXIONES ETICAS ACTUALES NO RESPONDEN A LA REALIDAD COLOMBIANA? A modo de Introducción Hace siete años me preguntaba,l ¿por qué nos matamos en Colombia? y ¿qué habrá pasado con las diferentes reflexiones éticas aplicadas en Colombia? Hoy el tema a presentar este XIV Congreso de Filosofía Latinoamericana, plantear por qué esas diferentes reflexiones éticas no tuvieron recepción en este medio violento y por qué no han respondido por el sentido que tiene la vida.

He recurrido al saber de la ética porque es una de las ramas de la filosofía que ha salido a la calle -al decir de Adela Cortina— para recoger el eco de la injusticia, la opresión, la miseria, la destrucción ecológica por parte del ser humano que es una de las líneas de investigación de este Congreso: La Ética goza de una envi 28 salud. Si otras partes de la periodistas, para encontrar soluciones concretas a problemas concretos. 1.

XV Congreso Interamericano- II Congreso Iberoamericano de Filosofía, Tolerancia (ponente): ¿Por qué nos matamos en Colombia, qué pasa con las reflexiones éticas actuales? Lima-perú, 12-16 de enero 2004. Este aterrizaje va cristalizando con ese conjunto de «éticas aplicadas» que constituyen su parte más prometedora: bioética, ética de la información, ética económica y de la emprensa o ética de los negocios, ecoética, ética de la ciencia, ética de las profesiones». La mayoría de los estudios sobre las éticas siempre buscan la reivindicación del ser humano, en pro de una vida más justa, más digna y más preocupada por su entorno social; cabe destacar que las reflexiones éticas en Colombia tales como la utilitarista, marxista, axiológica, comunicativa, liberacionista; han quedado de espaldas a nuestras acciones irracionales y violentas, las cuales han superado dichos discursos y los ha hecho inocuos.

Los iniciadores o adalides de la dignidad humana como fueron nuestros sacerdotes de diferentes comunidades religiosas, además de algunos filósofos cristianos e Incluso filósofos eculares que en los siglos pasados (XVIII, XIX y XX) emergieron del seno humanista de la modernidad3 siempre postergada en América Latina, la mayoría de ellos se quedaron en una reflexión teórica, sin resonancia ni receptividad en una soc 3 28 va entraba en crisis por la de lo moderno se habla utilizado, según los posmodernistas por primera vez a finales del siglo IV por Agustín de Hipona en su libro de la filosofía de la historia titulado La ciudad de Dios para distinguir el presente convertido al cristianismo y el pasado un legado del mundo romano y de lo pagano. 145 159 147 FIDEL ALEJANDRO CLINAS ZURITA ibertad, la irracionalidad en el abuso de poderes y de tierras, cuya causa es la normatividad leguleya en favor de los poderosos.

En todos estos hechos quiéralo o no, la mayoría de los cristianos católicos fuimos responsables, porque sus estructuras constitucionales bajo los supuestos ius-filosóficos estuvieron confiadas en asegurar el orden y la estabilidad institucional, pero desde su visión conservadora desde su ética tradicional; sin embargo, nuevas éticas como el utilitarismo, el marxismo empezaban a abrirse paso a un mundo que se apartaba de lo religioso y se hacía más complejo, por ende reclamaba nuevas reflexiones a roblemáticas que necesitaban otro tipo de soluciones, más allá de lo meramente teológico. 4 28 Por esta razón, el trabalo I las éticas modernas y contemporáneas con el cristianismo, y no se ha aclarado esta mixtura la una de las otras en las instituciones religiosas?

Tercero, ¿por qué aún persiste en el núcleo de las soluciones éticas a esta problemática colombiana la primacía de Dios, y no la opción de una sociedad civil construida a partir del ser humano en donde los principios que deberían reinar apunten a la construcción de lo público: el diálogo, la comunicación, la tolerancia, el espeto de los mínimos, respeto a la madre naturaleza y a los espacios públicos? A pesar que en muchos intelectuales pertenecientes a estas reflexiones de gran consistencia conceptual para la sociedad, aún persiste el temor que afecta a muchos filósofos e intelectuales, que por no atreverse a manifestar lo asumido e interiorizado de estas éticas seculares y laicas que se preocuparon por el bienestar personal y del otro, más bien claudicaron en sus reflexiones críticas y fueron superados y anulados ante la realidad de la violencia imperante. I. El esplendor de la moral cristiana y su otoño en la sociedad colombiana

Colombia es una sociedad de tradición profundamente religiosa, incluso una encuesta del 2008 demostró que el valor que más necesita el país, para ser buenos ciudadanos es r de existir otros valores modernos s 8 Guillermo y Martínez, Miquel (Coord. ) (2004). ¿Qué significa educar en valores hoy? Barcelona: Octaedro-OEl, pp. 45-75. REVISTA AMAUTA • UNIVERSIDAD DEL ATLANTICO • 148 ¿POR QUÉ LAS REFLEXIONES ÉTICAS ACTUALES NO RESPONDEN A El cristianismo en Colombia participó de la violencia institucionalizada en un inicio con la Corona, luego siguiendo esa heredad con algún régimen represivo, desnaturalizado y demás investido de moral religiosa, que no pudieron compartir los nuevos planteamientos éticos no religiosos (ej. La ética utilitarista con el Benthamismo en Colombia, siglo XIX y otros) que pretendieron resarcir la defensa de la vida de otra manera. ero estas consideraciones éticas encontraron un muro, un vacío ético, crisis de valores tradicionales inculcados por el cristianismo, que no abandonó su axiología milenaria, la cual dejó de tener sentido dando paso a una sociedad seglar que se apartaba y empezaba a construir su propia jerarquía de valores acorde a una sociedad de doble moral, cuyo escenario de ráctica se reproducía en instancias políticas y educativas, tal como lo rec adagio que hizo historia 6 28 en nuestro de conciencia y todo quedando en perdón y olvido. En una población de mayoría y de jerarquía católica que postulaba intrínsecamente, el amor por la vida y el odio por el enemigo, paradoja que será discutida en este trabajo. La moral de la Iglesia católica con presunción de ser la única ética (Extra Ecclesiam nulla Salus est) en sus enseñanzas y en la organización intelectual de la Gran Colombia estuvo a cargo de los claustros universitarios más antiguos del país: Universidad

Santo Tomás (Primer claustro en Colombia) y luego la Universidad Pontificia Javeriana; además, de algunos colegios de tradición en donde las reflexiones estuvieron demarcadas por la moral cristiana agustino-tomista, que penetró con toda su pedagogía para defender la vida y «la moral autónoma»; sin embargo, con el tiempo se fusionó en parte con la ética kantiana en la formación de niños, jóvenes y ciudadanos en el cumplimiento de la observancia de los reglamentos institucionales, a través de manuales de catecismo y urbanidades. Cabe resaltar que el cristianismo venia precedido de predicación umanizada a «sangre y acero» hasta que nuestros «irracionales-indígenas» fueran civilizados a través del adoctrinamiento de perder sus dioses, maestros y hasta bajar la cerviz en la aceptación y reconocimiento del sacro bautismo, prueba de esto lo encontr 7 28 los textos de Jorge Luis Bo indio convertido vivo».

El que se dieran esos exabruptos en la práctica cristiana obedeció a que su 149 FIDEL ALEJANDRO LLINÁS ZURITA discurso fuera considerado como una ética ecléctica porque contenía elementos platónicos, aristotélicos, estoicos, kantianos e inclusive marxistas si estaban comprometidas con los roblemas de la sociedad (esto para el caso de la Teología de la Liberación); pero la modernidad introdujo el secularismo, con sus pilares tales como: el pluralismo, el multiculturalismo, el relativismo, apertura, reconocimiento del otro, creando una dicotomía entre los fieles creyentes y practicantes del catolicismo frente a los partidarios de estas nuevas tendencias conceptuales; y de paso se develó que el cristianismo carecía de autenticidad ética.

Sin embargo, las bases teológico-filosóficas cristianas apartándola de ese eclecticismo, planteó que todos los seres humanos somos fraternos, tenemos un mismo padre que enueva y nos vivifica acorde al Espíritu Santo y no acorde al instinto ani 8 8 humano es bueno si obra enseñadas por el clero y las comunidades religiosas católicas se formó nuestro pueblo colombiano, quienes literalmente aprobaron el antiguo concordato Iglesia – Estado que garantizaban «la libertad y el orden» en una sociedad con valores medievales, como la familia, precepto que se afirmaba con insistencia en los púlpitos: «la familia que reza el rosario unida permanece unida»; con «este eslogan» catequético, se educaron la mayoría de nuestros abuelos y padres; el respeto por los padres, el no obar, no fornicar, el amor al prójimo, el no matarás.

Sin embargo, a pesar del auge que tenía la Iglesia catolica, algunos creyentes osados dejaban la moral religiosa y se nutrían de nuevas lecturas de éticas modernas y en la construcción de nuevas contextualizaciones que abrían camino saliendo a la calle — parafraseando el comentario de Adela Cortina- a consultar sobre los problemas que afligían a la sociedad colombiana; toda una paradoja en nuestro terruño, porque algunos colombianos se hacían matar por colores: azul o rojo, unos buenos, otros malos y algunos de ellos auspiciados por la Santa Madre Iglesia. De esa guerra civil fratricida salieron algunos críticos intelectuales que cuestionaron esa realidad violenta dando algunas luces para que Colombia despertara hacia la modernidad5 pero no tuvi poyo, ni aceptación, por conside Colombia, Santa Fe de Bogotá. 150 en crisis por exagerar su carácter religioso al pretender garantizar y confiar la autonomía del ser humano en el poder de Dios-Estado; en esa relación la moral cristiana estaba sometida de una manera Inmediata a la trascendencia.

A continuación esbozaré algunas reflexiones según Marciano Vidal que tuvieron mella en la moral religiosa al olvidar al ser humano: . La tendencia cristiano-agustiniana se desmesuró sobre el ser humano al subordinarlo y asimilarlo solo al ámbito de lo religioso, lo divino, es decir, se obstinó solo por el cumplimiento de los derechos de Dios (la revelación) frente a los derechos y autonomía del ser humano (orden natural y racional). 2. Se desprende del anterior, el Voluntarismo Ockhamista igual el agustinismo plantearon que la moralidad radica en la voluntad de Dios, es decir, esa voluntad debe ser ilimitada y eterna creando una dicotomía, lo malo es la prohibición de Dios y lo b 0 DF 28 aceptar la voluntad de las veladas.