Hidiatosis

Hidiatosis gy nerilihucl 110R6pR I S, 2011 7 pagos FOCOS ENDÉMICOS DE HIDATIDOSIS Foco Cuyo Foco Patagonico Foco Mediterraneo Foco Alta Montaña Foco Pampa Humeda Foco Mesopotamico Hidatidosis La hidatidosis es la zoonosis (enfermedad que puede transmitirse de otros animales vertebrados a seres humanos o viceversa) de mayor prevalencia en Argentina. Se trata de una enfermedad parasitaria causada por el estado larvario de una pequeña tenia -E-chinococcus granulosus- que tiene como huéspedes intermediarios a animales herbívoros u omnívoros (oveja, vaca, cabra, cerdo), en los que forma quistes ue pueden localizarse en distintos órganos.

El ciclo de la enfermedad continua con la infeccion del huésped definitivo (perro) por la ingesti crudas de un hosped también puede trans tirse o agua contaminado El parásito que origin ora en las visceras ez, esta enfermedad o ingiere alimentos rros parasitados. cuentra ampliamente difundido en el territorio argentino y se distribuye de manera heterogénea en casi todo su territorio. No obstante se pueden distinguir seis áreas o «focos endémicos» donde se produce la mayoría de los casos: el foco mesopotámico, el foco e la pampa Húmeda, el Patagónico, el foco de Alta Montaña, el Cuyano y el Mediterráneo.

En este mapa navegable aparecen los ‘focos endémicos» mencionados como así también la localización de aquellas escuelas rurales que señalaron (en el relevamiento de escuelas rurales 2006-2009) que la hidatidosis es una problemática q Swlpe to vlew next page que está presente en su comunidad. Si bien todas las personas que comparten el hábitat del parásito pueden enfermar, el grupo de riesgo más importante es el de hasta 5 años de vida: «Generalmente, la enfermedad se adquiere or contacto directo con el perro portador del Echinococcus granulosus.

Luego de la defecación, los huevos del parásito suelen quedar en las márgenes del ano del perro y como este animal se lame con frecuencia esta zona, su hocico y lengua pueden cargarse de huevos. Asimismo, al lamerse las patas y otras partes del cuerpo, el pelaje queda contaminado. Las personas, especialmente niños, que juegan o se dejan lamer por estos animales pueden asi Ingerlr los huevos e Infectarse. Así, la hidatidosis es una enfermedad asociada a una contaminación biológica, originada por la presencia de huevos viables de

Echinococcus granulosus en pasturas y terrenos de áreas en las que defecan perros infectados» Si bien el hombre es un huésped accidental que contrae la infección principalmente por contacto directo con los perros infectados o indirectamente por alimentos, agua y objetos contaminados, también es el principal responsable de la perpetuación de la infección al alimentar a los perros, por costumbre o por necesidad, con vísceras portadoras de quistes hidatídicos. CUIDADOS PARA TENER EN CUENTA 1.

No alimentar a los perros con vísceras («achuras») crudas. 2. Desparasitar a los perros periódicamente (cada 45 días). . Lavar muy bien los vegetales que son ingeridos crudos. 4. Lavarse bien las manos después de tocar el perro. 5. Evitar que los niños se lleven tierra o arena a la boca o que sean después de tocar el perro. sean lamidos en la boca por el perro. ¿Cuándo sospechar la hidatidosis? Ver imagen I No existen síntomas específicos, siendo los primeros años de desarrollo del quiste incluso totalmente asintomáticos.

Sin embargo, cuando alcanzan ya un cierto tamaño y aparecen las complicaciones evolutivas descritas, es cuando dan síntomas. Estos pueden ser por la aparición de una sensación de masa ue el paciente descubre un día, al observarse o palparse, y que puede acompañarse de molestias vagas e imprecisas. Esta situación suele darse en los quistes hepáticos superficiales que crecen hacia el abdomen haciéndose manifiestos. En el pulmón suele aparecer tos, fatiga y dolor torácico.

También pueden aparecer síntomas por compresión de órganos vecinos. La clínica más frecuente es la determinada por las complicaciones evolutivas del quiste. Pueden dar lugar a fiebre alta con importante afectación general, incluso shock séptico, cuando el quiste se infecta por fisuración. Estos episodios de fisuración también dan lugar a molestias o dolor local, o a crisis de urticaria por la sensibilización alérgica desarrollada a lo largo de los años frente a las proteínas del parásito.

El quiste puede romperse bien de forma espontánea o traumática, dando lugar a graves crisis de dolor y fenómenos de anafilaxia con urticaria e incluso shock. Al romperse el quiste, pueden liberarse tanto vesículas hijas como líquido hidatídico, produciendo siembra peritoneal (diseminación por el peritoneo) o pleural (diseminación por la pleura) con hidatidosis eritoneal (diseminación por el peritoneo) o pleural (diseminación por la pleura) con hidatidosis secundaria, de difícil solución en muchos casos.

Si el quiste se abre a la vía biliar, aparece ictericia y colangitis (inflamación de la via billar) con dolor y fiebre. En casos de apertura al bronquio, puede aparecer vómica, dolor fiebre y hemoptisis. ¿Cómo se diagnostica? En muchas ocasiones, el quiste hidatídico aparece de manera casual en estudios radiológicos o ecográficos realizados por otros motivos. En pulmón, se manifiesta en la radiograffa simple omo una sombra redondeada de densidad agua, de límites bien definidos.

En hígado, bien puede verse una imagen redondeada de densidad calcio si el quiste está total o parcialmente calcificado, o puede existir una elevación del diafragma derecho. La ecografía (que no es válida en pulmón), muestra una imagen redondeada, con un cierto refuerzo de pared y con ecos en su interior que traducen la presencia de múltiples ves[culas, si es que existe. Ante la sospecha de que esa tumoración sea hidatídica o exista clínica sugestiva especialmente en zonas endémicas Cojo las crisis de urticaria inexplicable unidas a dolor abdominal! , se debe realizar un estudio analítico que debe comprender un hemograma y pruebas inmunológicas (anticuerpos contra el gusano de la hidatidosis) que nos darán el diagnóstico biológico de hidatidosis. En el hemograma, suele existir un aumento de las cifras de leucocitos eosinófllos por encima del 5% (eosinofilia). El test de hemaglutinación y el test ELISA, constituyen las pruebas inmunológicas de mayor especificidad y sensibilidad. El estudi ELISA, constituyen las pruebas inmunológicas de mayor especificidad y sensibilidad.

El estudio diagnóstico debe completarse con la realización de una ecografía si no se había realizado previamente y de una TAC abdominal, que nos permitirán confirmar la hidatidosis y nos proporcionarán datos valiosos sobre situación, compromiso vascular, diseminación secundaria, quistes asociados o contenido del quiste, aspectos de gran interés a la hora de planificar una estrategia terapéutica adecuada. La resonancia magnética (RM), también aporta datos muy precisos en este sentido. ¿Cómo se trata la hidatidosis? Se trata de una enfermedad de tratamiento quirúrglco.

El ratamiento médico tiene interés sólo como preparación preoperatoria y como complemento postoperatorio, especialmente si ha habido una diseminación en el peritoneo. Se utiliza el albendazol, en tres tandas de cuatro semanas de tratamiento, con un descanso entre ciclos de dos semanas. No debe administrarse en embarazo y lactancia y debe asociarse a anovulatorios en mujeres en edad fértil por ser teratógeno. Es necesario hacer un control analitico para controlar las transaminasas, que suelen elevarse durante el tratamiento. Como decíamos, el tratamiento de elección es la intervención quirúrgica. ??nicamente los quistes pequeños, calcificados y con pruebas biológicas negativas pueden dejarse sin operar, así como aquellos pacientes en los que exista una contraindicación quirúrgica formal por procesos generales, en los que se debe recurrir al tratamiento médico con control evolutivo. La finalidad de la intervención es la eliminación completa del parásito y de las lesio control evolutivo. La finalidad de la intervención es la eliminación completa del parásito y de las lesiones que ha producido, todo ello de la manera menos agresiva posible para evitar una alta tasa e complicaciones en una enfermedad que es benigna. _a vía de abordaje debe ser amplia para permitir una correcta exploración del quiste y su órgano hospedador, así como de toda la cavidad torácica o abdominal. Antes de proceder al tratamiento del quiste, es necesario aislarlo y protegerlo mediante compresas empapadas en una sustancia escolicida, evitando así derrames y vertidos incontrolados que puedan producir siembras secundarias. Por lo que respecta a las técnicas a realizar, lo ideal es extirpar el quiste completo con su adventicia. Esto se conoce como quistorresección, que puede ser cerrada (quiste entero in vaciar) o abierta (quiste vaciado previamente por punción).

Así como esta técnica se realiza fácilmente en el pulmón (técnica de Pérez Fontana), no siempre se puede llevar a cabo en el hígado, especialmente en quistes centrales o profundos por su relación con estructuras vasculares importantes, que podrían desencadenar hemorragias cataclismicas. En estas situaciones, tras puncionar, vaciar y esterilizar la cavidad con un escolicida, no queda otro remedio que realizar una periquistectomía parcial, es decr quitar parte de la adventicia que rodea al quiste, dejando u porción más profunda y peligrosa.

Incluso en ocasiones ni siquiera puede quitarse algo de adventicia, teniendo que plicar la cavidad residual (hacer un pliegue) sobre un tubo de drenaje (tunelización). En estos casos de tunelización o resección pliegue) sobre un tubo de drenaje (tunelización). En estos casos de tunelización o resección parcial de la adventicia, es necesario buscar, localizar y suturar las fístulas biliares si es que existen, para evitar fugas en el postoperatorio. En ocasiones, por razones de vecindad, es obligado extirpar también la vesícula biliar. ?Puede reproducirse un quiste hidatídico?

Sí, y ello puede ser debido a varios factores entre los que destacan los siguientes: En las técnicas sin resección de la adventicia o si ha sido parcial, puede ocurrir que si ha habido vesiculación exógena, es decir, con formación de vesículas hacia fuera y no hacia dentro del quiste como es habitual, alguna de ellas quede sin extirpar y sea causa de recidiva. Lo mismo ocurre en casos de quistes multivesiculares en los que una pequeña vesícula pueda quedar alojada en un recoveco de una adventicia anfractuosa, creciendo posteriormente y recidivando el quiste.

Estas posibilidades constituyen el argumento principal de los que defienden las técnicas radicales, mucho más agresivas y peligrosas, aunque la tecnología actual gracias al bisturí ultrasónico, la ecografía durante la operación y el bisturí de argón, reduzca sus complicaciones de una forma notoria. Fecha de publicación: Mayo 2001 Dr. D. Miguel Ángel Bielsa Rodrigo Médico Especialista en Cirug[a General Prof. Asociado Médico Hospital Clínico universitario «Lozano Blesa» Zaragoza [email protected] com @ Copyright 2005 Saludalia Interactiva – Todos los derechos reservados I