Manual de Periodismo La Noticia

1. ¿Qué es Noticia? Factores ¿Qué hace falta para que un hecho ordinario se convierta en hecho noticiable? Son muchísimos los factores que intervienen o pueden intervenir en esta metamorfosis: en primer lugar, que el hecho no sea familiar, que no forme parte de una rutina diaria. En segundo lugar, que afecte al interés colectivo ya sea en lo económico, político, moral, religioso etc. E-n tercer lu ar que alguien le asigne al hecho el valor de » compartido por un Raúl Rivadeneira Pra ¿c 144 Svipe nextp e ese valor sea eciable de personas.

Cómo saber si lo que ocurre, ha ocurrido o va a ocurrir es noticia? Generalmente, el estudiante de periodismo llega al Taller de Noticia como si ingresara a un espacio interplanetario, desconocido, misterioso y absolutamente inabordable. Y esto es peor cuando en los talleres de redacción anteriores ha visto conceptos muy generales sobre tipos de discurso, narración, argumentación y persuasión. crónica oportuna, concisa y exacta de un suceso; no el suceso mismo», dice Mitchell V. Charnley en ‘Periodismo Informativo’, página 17.

Más adelante agrega: «Es la información de un suceso tal como éste ha ocurrido» (página 52). «Es toda comunicación sobre un hecho nuevo surgido en la lucha or la existencia del individuo y la sociedad», aseguraba en sus escritos Emil Dovifat. «Es la construcción minuciosa y verídica del hecho, tal como sucedió en la realidad, para que el lector lo conozca como si hubiera estado presente», aclara El Tiempo en su Manual de Redacción, página 43-44. Tres páginas adelante aparece otra definición: «Es la narración objetiva, veraz, completa y oportuna de un acontecimiento de interés general».

Carl N. Warren en ‘Géneros Periodísticos Informativos’, nos ofrece también dos definiciones: «Todo aquello que mueve a la masa a reír, llorar o gritar es noticia», dice en la página 36. Es un bien perecedero que pierde su sabor con el correr de las horas» (pagina 336). Lo peor que uno puede hacer, como profesor o como estudiante de periodismo, es engrosar esa extensa lista de definiciones. Propongo, en cambio, un «contacto cercano de primer tipo» justamente conociendo lo que no es noticia. No Es Noticia: Primero: lo que hace parte de la historia revelada, remota, reciente o Inmediata.

Segundo: lo que no traspasa la esfera familiar. Tercero: lo que satisface mis propios intereses. Cuarto: lo que sigue el curso normal de la vida. Quinto: lo que ocurre todos los días, de la misma forma. Sexto: las invenciones, especulaciones y predicciones del periodista. En mayor o menor medida, esas claves contienen 2 DF especulaciones y predicciones del periodista. En mayor o menor medida, esas claves contienen los seis factores que debe tener un hecho para que sea catalogado como noticioso: verdad, novedad, proximidad, interés, oportunidad y contexto. . 1 . Verdad En su definición más elemental, verdad es la adecuación de lo que se dice con lo que existe. En el campo del periodismo, la verdad se refiere a la ocurrencia del hecho o al anuncio de su ocurrencia; es decir, por ejemplo, al acuerdo entre agremiaciones e trabajadores del Estado y el Gobierno, en términos de ajuste salarial, o al anuncio de acuerdo, en virtud de la dinámica de las negociaciones, hecho por el Ministro de Trabajo o el presidente de uno de los sindicatos que participan en las conversaciones.

El periodista, atendiendo a ese buen clima en los diálogos, no puede elaborar una noticia anunciando, motu proprio, el éxito de las conversaciones. Algo así como: «A feliz término llegarán las conversaciones entre Gobierno y trabajadores del Estado, en lo que tiene que ver con ajuste salarial». La verdad, en este sentido, está asociada con la obligada tribución. Toda noticia, todo hecho (entendiéndose por hecho, también, un simple anuncio) emana de una fuente. Si no hay fuente, se bordea el terreno de la especulación y el principio de verdad se desvanecel.

La verdad, como condición de la noticia, significa correspondencia de lo que se dice, con la realidad2. Un ejemplo sencillo para ilustrar esto es el siguiente: hace unos cuantos años, la tripulación de un avión que atravesaba cielos argentinos aseguró haber visto un objeto volador no identificado. Con descripciones a 3 DF argentinos aseguró haber visto un objeto volador no identificado. Con descripciones a veces sorprendentemente coincidentes, todos, piloto, copiloto y auxiliares de vuelo, aseguraron «contacto visual» con la nave.

El testimonio del piloto mereció un importante despliegue en una reconocida cadena radial de noticias colombiana. El hecho, ovni surcando los cielos argentinos, pudo haber tenido ocurrencia o no. Lo que si es cierto es que la tripulación aseguró haberlo visto. Quizá si uno solo de ellos asegurara tal cosa, ningún medio de comunicación se tomaría el trabajo de interrogarlo y, más bien, sería tomado como loco. Pero lo cierto y lo que produjo a noticia es el hecho de que toda la tripulación aseguró haber tenido contacto visual con la nave.

Dificil saber si, efectivamente, la nave se paseó sobre las pampas argentinas. Lo que sí es cierto es el testimonio de la tripulación. En este caso, y como dice Galdón, «lo verdaderamente importante no es comprobar la verdad de lo que se ha dicho, sno verificar si se dijo ; en qué términos exactos ; en qué mes, año, día y hora… «3. n ministro de Defensa, en entrevista televisada, asegura que U sí entraron dineros del narcotráfico a la campaña del presidente de turno y que éste lo sabia.

SI fue cierta la infiltración de dineros ilícitos es cosa que se puede saber únicamente con una investigación exhaustiva y larga, adelantada por jueces y fiscales. Lo cierto es que una fuente, en este caso revestida de la suficiente autoridad y credibilidad por tratarse de un ministro, lo asegura. No es invención del periodista. Es verdad que alguien (con la suficiente autoridad) lo dijo. Pero no 4 DF invención del periodista. Es verdad que alguien (con la suficiente autoridad) lo dijo. Pero no simplemente la recolección de la información debe estar dominada por el conocimiento de la verdad.

La siguiente etapa en el proceso de elaboración de la noticia, esto es, la reconstrucción del hecho, debe hacerse de la manera más fidedigna posible. Bien es sabido que lo que el periodista hace no es reproducir el hecho sino reconstruirlo. En este sentido, noticia no es el suceso mismo, sino el relato oportuno, conciso y exacto de tal suceso. No es la elección de un presidente, el desbordamiento de un río o la promulgación de una ley. Es el relato que el periodista hace de la elección del presidente, del desbordamiento del río y sus fatales consecuencias o de la promulgación de la ley y sus efectos.

La meticulosidad, entonces, debe ser la que se imponga a la hora de reconstruir el hecho. Meticulosidad en la selección de los detalles que realmente proporcionarán información al destinatario de la noticia; en los elementos más confiables, menos aparentes, más ciertos. La verdad, de ordinario, tiene mil caras. La tarea del periodista está en distinguir lo aparente o apócrifo, de lo auténtico. La minuciosidad no se refiere al relato de todos los detalles que rodean al hecho sino de aquellos relevantes; de los suficientes para satisfacer la necesidad de información del destinatario.

Una de las mayores quejas de los estudiantes en los talleres de redacción es la imposibilidad para «meter todos los datos que conseguí; toda la información y todas las fuentes». Lo que el lector pide es la información justa, equilibrada. El lector confía e 5 DF fuentes». Lo que el lector pide es la información justa, equilibrada. El lector confía en la capacidad del periodista para distinguir lo verdadero de lo falso, lo sustancial de lo insignificante, lo trascendental de lo efímero, lo que hay de cierto y lo que hay de dudoso, lo que se sabe de lo que falta por saberse.

Ahora bien, cuando decimos información justa, equilibrada, nos eferimos a la información necesaria. Esto quiere decir que no hay que dar todos los datos ni consignar todas las opiniones acerca del asunto. No se trata de responder exhaustivamente a las seis preguntas clásicas en la elaboración de noticias (qué, cómo, cuándo, quién, a quién, por qué y para qué), sino de suministrar justo lo significativo de esa realidad que queremos contar. En términos más elementales, se trata de contarle al lector el quid del asunto, del tema o del hecho.

Quid que, como dice Galdón, unas veces será la causa, otras los efectos, y casi nunca el mero desarrollo descriptiv04. También la verdad, como uno de los fundamentos de la noticia, está asociada con la exactitud. Exactitud en la etapa de recolección, de selección y de reconstrucción del hecho. Es decir que cada afirmación contenida en una noticia, cada nombre, fecha, edad, palabra, frase o cita «debe ser la expresión verificable e inequívoca de un hecho»5 . Lo que no se ajuste a la realidad de lo sucedido pertenece al terreno de la ficción. Y la ficción es materia ajena al ejercicio periodístico.

La mayor exigencia de los lectores, de acuerdo con los defensores del lector de periódicos como Folha de Sao Paulo, La Vanguardia e Barcelona, The Star de Johannesburgo, El Tiempo, de B periódicos como Folha de Sao Paulo, La Vanguardia de Barcelona, The Star de Johannesburgo, El Tiempo, de Bogotá, es, justamente, la exactitud. «El problema -dice Leopoldo Villar Borda, ex defensor del lector de El Tiempo- es universal y solo puede ser resuelto mediante el esfuerzo de los periodistas para ser más cuidadosos en la búsqueda de la información, más rigurosos en los detalles y más meticulosos en la redacción».

El antídoto para evitar caer en las inexactitudes es único e infalible: no publicar nombres, datos, cifras, números, frases, firmaciones si sobre ellos gravita alguna duda. A menudo se atenta contra la verdad cuando, por presiones o física pereza, dejamos la puerta abierta para que se cuelen inexactitudes. 1. 2. Novedad. Actualidad La más completa y suscinta definición de la noticia la dio hace algunos años Charnley: «noticia es la historia de mañana».

El periodista se debe ocupar de los hechos nuevos, recientes, actuales; de lo que aún no ha sido publicado y constituye interés para un sector grande de la población. No es nuevo lo que ayer se publicó. Gana en novedad o actualidad un mismo hecho solo si surge un ingrediente que lo reactive. De los sucesos viejos en el tiempo, contados una y otra vez, se ocupa la historia. En este sentido, es fácil asimilar la noción de nuevo si se la asocia con lo desconocido. Aquello sobre lo cual no se tiene conocimiento y es revelado hoy, ya, ahora, es noticia.

Lo que la gente -un gran sector de la población- no sabe, es material de tratamiento noticioso. De ordinario, los estudiantes, iniciados en lo que consideran el complejo mundo de la noticia, proponen como tem DF estudiantes, iniciados en lo que consideran el complejo mundo de la noticia, proponen como temas noticiosos lo que cinco, ocho, iez, quince días atrás y hasta hace un año fue noticia; esto es, mereció espacio y tratamiento en los medios de comunicación. Lo publicado, conviene reiterarlo, no es noticia si alrededor del hecho no ha surgido nada nuevo.

En periodismo interesa el hecho ocurrido (e ignorado hasta el momento), el que ocurre ahora, en el presente, y el que se prevé ocurrirá. En el primer caso está, por ejemplo, la toma – siempre sorpresiva, nunca anunciada- de una embajada apostada en cualquier país del mundo, por parte de un grupo guerrillero o terrorista. En el segundo, el anuncio que el movimiento uerrillero hace a través de comunicados de prensa a los medios, o entrevistas televisadas o radiales, acerca de la presencia de diplomáticos tomados como rehenes.

En el tercero, el anuncio de la discusión de exigencias del grupo guerrillero por parte del presidente de la nación afectada; lo que pomposamente se llama, en estos casos, «sentarse a la mesa de negociaciones». ¿Será noticia la no ocurrencia de conversaciones entre gobierno y guerrilla como estaba previsto por las partes? ¿Es noticia lo que no sucedió? Si un hecho esperado no se produce porque otros acontecimientos se lo han impedido, el no suceso puede onsiderarse, efectivamente, como material periodístico.

En este caso la tarea del periodista será indagar por las causas de la no ocurrencia del hecho previsto. Ahora, lo que puede suceder a largo plazo -a muy largo plazo- es – como dice Raúl Rivadeneira- «materia heurística de cada disciplina cient 8 DF es -como dice Raúl Rivadeneira- «materia heurística de cada disciplina científica, porque eso que llamamos proyección o probabilidad es expresión predictiva»6; oficio de videntes, profetas, nigromantes o médiums.

Conviene memorizar esto: ni la historia ni las predicciones son aterial periodístico, entendiendo por historia no simplemente el relato de las epopeyas de griegos, romanos o corsarios; de las aventuras de descubridores de mundos inhóspitos; de las luchas independentistas en el nuevo mundo, sino lo que pasó ayer y se publicó hoy; lo que ocurrió hace unos minutos y divulgó, con oportunidad e inmediatez, cualquier medio electrónico. Ahora bien, ¿en cuál de las clasificaciones anteriores se ubicaría un desastre natural, una avalancha, un terremoto, la erupción de un volcán, etc?

Generalmente, las catástrofes de este tipo solo necesitan de unos cuantos segundos para producir sus efastos efectos. El balance del desastre sólo se conocerá una vez terminado el mismo. Una vez ocurra. La improbabilidad, en este caso de fenómenos que escapan al control del hombre, también es materia de tratamiento noticioso. 1. 3 . proximidad Si un grupo de científicos descubre al otro lado del mundo la vacuna contra una temible y mortal enfermedad, el hecho interesa al lector por lo novedoso y porque se constituye en una noticia positiva para la humanidad.

Si su país es uno de los más afectados por esa fatal enfermedad, compartiendo los más altos índices de mortandad con otras aciones, la lectura de la noticia le interesa aún más. Y si, aparte de ello, se entera de que un coterráneo suyo hace parte del equipo de científicos, su interés aume PAGO ello, se entera de que un coterráneo suyo hace parte del equipo de científicos, su interés aumenta todavía más.

En el campo de la información, a esta cercanía geográfica, física, sicológica, mental o lineal del hecho con el destinatario se le conoce como factor de proximidad. Si en x nación oriental que está luchando por desprenderse de costumbres atávicas, ancestrales, el nuevo mandatario ordena olver al uso del velo en las mujeres, la noticia, por lo curiosa, llama la atención de cualquier lector del otro lado del mundo. El factor de proximidad se haría mucho más fuerte si un hecho similar ocurriera en el campo geográfico del lector, habitante de cualquier país iberoamericano.

Interesado por la novedad del «regreso del velo» en las mujeres de ese país oriental, se dejaría cautivar todavía más -por razones de proximidad geográfica y mental- por la noticia del sacerdote de la provincia vecina x que prohibió a las mujeres asistir de minifalda al oficio religioso. La proximidad mental, definida como la relación de empatía ntre el lector y el hecho noticioso, la explica Charnley con el siguiente ejemplo: «una guerra en el Tibet, entre dos grupos asiáticos, no ejercía un efecto directo o inmediato en la vida de los norteamericanos…

Pero prestaban mayor atención a la guerra en Vietnam que tenía una relación más inmediata con la vida del país. Aunque geográficamente tan distante como China e India, la guerra no declarada en Vietnam afectaba personalmente al lector u oyente americano. Muchos ciudadanos tenían vínculos de una clase u otra con los hombres y las mujeres que intervenían en las operaciones bélicas; estaba afectada la