Preescolar

Preescolar gy uioIctaIg2007 1 ACk’a6pR 02, 2010 2 pagos El ciempiés bailarin. Jimmy el ciempiés, vivía cerca de un hormiguero. Su gran afición era bailar. Tenía unas patitas ágiles como las plumas. Le encantaba subirse encima del hormiguero y empezar a taconear. Jimmy cantaba: iYa está aquí, el mejor, el más grande bailaor!. Era muy molesto oir tantos pies, retumbando y retumbando sobre el techo del hormiguero. Las hormigas asustadas salían para ver lo que ocurría. El ciempiés seguía cantando: iYa está aquí, el mejor, el más grande bailaor!. iOtra vez Jimmy!. cía: la hormiga jefe. iNo podemos trabajar ni dormir!. iNo puedes irte a otr ora La hormiga jefe orde as Jimmy a otro lugar. iNO, hormiga jefel. iYa me voy’. Dijo Jim Jimmy se acercó a la casa del señor topo. s que llevaran a Se puso al lado de la topera y vuelta a taconear. Segura con su canción: iYa está aquí, el mejor, el más grande bailaor!. El señor topo enfadado, salió y le dijo: Oimmy, estoy ciego pero no sordo!. ¿No puedes ir a otro sitio a bailar?. Jimmy estaba un poco triste, porque en todas partes molestaba. Cogió sus maletas y se marchó de allí.

Swlpe to vlew next page Empezó a caminar y caminar, hasta que estaba tan cansado que no tuvo más remedio que descansar. Se quedó dormido bajo un árbol. Cuando despertó al día siguiente, estaba en un campo lleno de flores. iEste será mi nuevo hogar! : dijo el ciempiés. Tanto se entusiasmo Jimmy, que no se dio cuenta que un gran cuervo estaba justo encima de él, en el árbol. Jimmy se puso a taconear con tanta alegría que llamó la atención del cuervo. El cuervo inclinó el cuello y vió a Jimmy taconeando. iPobre Jimmy!. El pájaro se lanzó sobre él, con gran rapidez.

Abrió su bocaza y cogió al ciempiés. El ciempiés gritaba: iSocorro, socorro! _ Un cazador, que andaba por allí, observo, al cuervo volando. No le gustaban mucho los cuervos, pues él creía que le daban mala suerte. Hizo un disparo al aire para asustarlo. El cuervo soltó al ciempiés. Al caer, el ciempiés se dio un gran batacazo. Esto le sirvió de lección. Aprendió a ser más responsable y fijarse bien donde se ponía a bailar. Buscó un lugar seguro y allí danzaba y bailaba. No molestaba a nadie ni a él, le molestaban. Así fue como el ciempiés empezó a ser respetado por todos.