Proyectos y Programas Sociales del Mercosur

Autoridades Reunión de Ministros y Autoridades de Desarrollo Social del MERCOSUR ARGENTINA Ministra de Desarrollo Social / Dra. Alicia Margarita Kirchner. BRASIL Ministra de Desarrollo Social y Combate al Hambre (MDS) Tereza Campello. PARAGUAY Ministro, Secretario Ejecutivo de la Secretaría de Acción Social (SAS) / Héctor Ramón Cárdenas Molinas. URUGUAY Ministro de Desarroll VENEZUELA Ministro del Poder P ular para ias Comun y los Movimientos Sociales Reinaldo Itútriza. nstituto social del MERCOSU Director Ejecutivo, Miguel Ángel Contreras Natera, Elaboración del documento

Argentina / Asesora en Relaciones Internacionales – Unidad Ministro INut. Inés Páez D’Alessandro Coordinador de Articulación de Asuntos Internacionales l/ Lic. Gabriel Toselli. Brasil / Secretario de Evaluación y Gestión de la Información (SAGI) del Ministerio de Desarrollo Social y Combate al Hambre (MDS)/ Paulo de Martino Jannuzzi. Subsecretaria de SAGI/MDS / Paula Montagner. Jefa de la Asesoría Internacional del MDS I Cláudia de Borba Maciel. Equipo técnico de la SAGI/MDS / Cristiane Vasconcelos Horta Godinho. Daniel Plech Garcia.

K0MaHAa I ecwposawe OKHO Cnpa3Ka Evaluación y Monitoreo / Juan Pablo Labat. Director del Observatorio Social de Programas e Indicadores / Milton Silveira. Directora de Asuntos Internacionales y Cooperación / Viviana Piñeiro. Equipo técnico de la Dirección Nacional de Evaluación y Monitoreo / Victor Borrás, Ana Laura Casotti, Cecilia de Rosa, Manuel Píriz, Paola Castro, Rafael Giambruno, Francisco Terra. Venezuela / Directora General (E) de la Oficina de Cooperación Internacional / María Inés Novas. Asesor del Presidente del Instituto Nacional de Estadísticas / Orangel Rivas.

Dirección General de Planificación Social del Ministerio del Poder Popular para la Planificación / Mariela Nava. Equipo Técnico de la Dirección de Cooperación Internacional del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y Movimientos Sociales Johanna Aguiar, Sulymar Parada, Asdrúbal Alamilla y Mana Isabel Lara. Coordinación de la publicación / Mariano Nascone, Instituto Social del MERCOSUR. Diseño / Entre Paréntesis. julio, 2014. Se autoriza su reproducción total o parcial siempre que se cite la fuente.

INDICE DEMOCRACIA, CIUDADAN[A Y POLÍTICAS SOCIALES: LOS DESAFIOS DEL PEAS Y EL MERCOSUR SOCIAL PRESENTACIÓN DEL DOCUMENTO _ 13 2 DF 19 Programas y proyectos sociales – Fichas de descripción Programa de Promoción del Microcrédito para el desarrollo de la Economía Social „ 26 II. Centros Integradores Comunitarios — 38 III. Programa Nacional de Personas Mayores 47 Panorama del país . 61 Políticas sociales . 62 I. Plan Brasil Sin Miseria / Plano Brasil Sem Miséria (BSM) . 66 II. Programa Bolsa Familia / Programa Bolsa Familia (PBF) III.

Registro Único / Cadastro Único (CadÚnico) 90 Panorama del país 11 Políticas sociales — 3 DF .. 77 “Tekoporã” sociales 112 I. Programa de Transferencia Monetaria con Corresponsabilidad 121 115 II. Programa ‘Tekoha” de Desarrollo y Apoyo a Asentamientos o Núcleos Poblacionales Urbanos o Suburbanos III. Programa Pensión Alimentaria para Adultos Mayores en Situación de Pobreza — 125 129 130 . Asignaciones Familiares (Ley 18227) — 133 II. Sistema Nacional de Comedores 138 III. Tarjeta Uruguay Social 142 149 Políticas sociales 4 DF 150 I.

Misión Alimentación 152 II. Misión Barrio Adentro 156 III. Gran Misión Vivienda Venezuela 158 Consideraciones finales 160 bibliografía DEMOCRACIA. CIUDADANIA Y POLÍTICAS SOCIALES: LOS DESAFÍOS DEL PEAS Y EL MERCOSUR SOCIAL PRESENTACION DEL DIRECTOR EJECUTIVO DEL INSTITUTO SOCIAL DEL MERCOSUR Miguel Ángel Contreras Natera Director Ejecutivo ISM Desde comienzos del siglo XXI América Latina experimentó un conjunto de transformaciones políticas, sociales y económicas que le dieron nuevos impulsos al proceso de integración regional.

Una característica central de los cambios y mudanzas institucionales fue la critica, el cuestionamiento y la búsqueda de alternativas a las políticas de ajuste estructural instrumentadas en la región desde la década de los se o, la ofensiva 5 DF neoliberal había logrado c a, política V culturalmente En efecto, la ofensiva neoliberal había logrado colonizar teórica, política y culturalmente as orientaciones fundamentales en materia de política económica. El MERCOSUR como realidad geoestratégica (comercial) emerge en un contexto signado por la hegemonía político-cultural del Consenso de Washington.

Desde esta perspectiva, el mercado se convertía en un nuevo principio alocativo que otorgaba prioridades fundamentales al crecimiento económico, la desregulación financiera y la privatización. El Consenso de Washington como paradigma tecno-económico dominante en América Latina no concebía el diseño e instrumentación de políticas sociales que colindaran con la libertad de empresa. Al concebir la naturaleza humana como de preferencias ilimitadas, la libertad consiste en satisfacerlas, sin otras restricciones que las contraídas voluntariamente.

En palabras Friedrich Von Hayek, uno de sus portavoces fundamentales, “tiene que ser la libertad de nuestras actividades económicas que con el derecho a elegir, acarrea inevitablemente el riesgo y la responsabilidad de este derecho” (Hayek, 1985:135). Visto desde la óptica de Hayek las posibilidades de elección que se le abren a una persona carece de relevancia, ya que: “Por encima de todo, sin embargo, tenemos que reconocer que podemos ser libres y continuar iendo desgraciados.

La libertad no significa la posesión de toda clase de bienes o la ausencia de todos los males. Es indudable que ser libre puede significar libertad para morir de hambre, libertad para incurrir en costosas equivocaciones o libertad para correr en busca de riesgos mortales” (Hayek, 1991:35). 5 las consecuencias de la política macroeconómica, en un mediano plazo producirían el llamado Efecto Trickle Down (Efecto Derrame). Según este, el progreso económico se derramaría sobre la totalidad de la población, incluyendo a los sectores más pobres.

De modo tópico, se consolidaba un proceso e des-institucionalización de la cuestión social en tanto se afianzaba un darwinismo social como nuevo mecanismo de regulación político-económico para la región. Entre las consecuencias previstas en la instrumentación de los programas de ajuste, estaba un rápido restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos y una reforma del Estado; cumplidos estos objetivos, se pasaría a un periodo de expansión productiva, segun sus portavoces. Sin embargo, los programas de ajuste estructural no trajeron consigo el ansiado crecimiento económico, presentándose persistentes efectos regresivos.

Teniendo entre sus efectos el lamado círculo vicioso del ajuste, a saber: una vez logrado el restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos, en ausencia de una propuesta real para reformar la economía, se perdían los equilibrios, y en consecuencia había que instrumentar un nuevo ajuste, y así sucesivamente. En términos programáticos las políticas de ajuste estructural implicaban el desmontaje del Estado nacional- popular construido mediante luchas sociales y pollticas desde la Segunda Posguerra.

En este sentido, el desmantelamiento de los derechos sociales coincidía con la privatización de la salud, la educación y la ivienda y con el retorno de un discurso cimentado en el darwinismo social del siglo XIX. Los derechos sociales se convertían en cuasi-mercados en tanto se afianzaba el imaginano privatizador. A mediados nsamiento único par de los noventa se acuña I DF imaginario privatizador. A mediados de los noventa se acuña la noción de pensamiento único para referirse al dominio omnímodo del neoliberalismo como doctrina del capitalismo posmoderno.

En este marco las personas en situación de pobreza y la desigualdad social a lo interno de las sociedades nacionales crecieron como consecuencia de la instrumentación de las políticas e ajuste estructural. Acelerando los complejos procesos des- ciudadanización (pérdida de derechos individuales, politicos y sociales) y des-socialización de la población mayoritaria de la región. Este doble proceso profundizó la ruptura de vinculos axiológicos y materiales resquebrajando los tejidos sociales. Por un lado, la marginalidad es el efecto de procedimientos concertados de exclusión social y política.

Por el otro, estigmatiza a la población más vulnerable que no puede encontrar un lugar en la organización social (Castel,2010). En su conjunto las políticas de ajuste estructural apuntaban a la xclusión, precarización y segregación social. La cuestión social, en este contexto, radicaba en la emergencia de supernumerarios (inútiles para la sociedad capitalista), y alrededor de ellos una nebulosa de situaciones signadas por la precariedad y la incertidumbre respecto del futuro, que atestiguan el crecimiento de la vulnerabilidad social en las últimas décadas (Castel,1997:465). En esta dirección, marginación, fragmentación y vulnerabilidad social son fenómenos concomitantes con la precarización de los mercados de trabajo, deterioro en los niveles de ingreso, progresiva indiferencia hacia las formas modernas de epresentación política, -c 8 DF no-descrédito de las instit s encarnan-, abdicación las encarnan-, abdicación de políticas estatales encaminadas a fomentar una cultura política coincidente con las expectativas creadas en torno al imaginario político moderno. La nueva cuestión social emergente profundizó los niveles de desigualdad, pobreza, desempleo y exclusión social en la región. Ese es el caso de esas inmensas zonas de la vida social definidas por el trabajo informal, por el trabajo legal pero precario, por la falta de políticas habitacionales que regulen el mercado de alquileres o que ropongan accesos alternativos a la propiedad individual de la vivienda y el de las débiles políticas familiares para el cuidado de la primera infancia” (Kessler y Pero, también, la violencia social, política y simbólica asumió novedosas dimensiones como elemento básico de estructuración de lo social y lo cultural en muchas ciudades de la región.

Esta cartografía del desencanto fue desplazándose significativamente como consecuencia de la elección de nuevos gobiernos de carácter nacional, popular y progresista a partir del primer decenio del siglo XXI que consolidó lo que Enrique Dussel caracterizaba omo una primavera política en la región.

En las evocadoras palabras de Luiz Inácio Lula da Silva, El comienzo del siglo XXI ha sido testigo de cambios substanciales y de transformaciones políticas y económicas muy significativas en América del Sur: en Venezuela (1999), luego en Argentina y Brasil (2003), Bolivia y Uruguay (2005), más tarde en Ecuador (2007), paraguay (2008) y Perú (201 1), entre otros.

En estos países los pueblos eligieron democráticamente nuevos gobernantes y decidieron de este modo señalar nuevos rumbos en las orientaciones políticas, ec ales y culturales (Lula da Silva, 2012:8). orientaciones políticas, económicas, sociales y culturales (Lula da Ciertamente, el desplazamiento de la agenda política estimuló nuevos trazados de fronteras en cuanto a la concepción de la cuestión social que contrastaba con el sino eminentemente neoliberal de la década de los noventa.

El nuevo conjunto de políticas sociales instrumentadas por los gobiernos de los países de MERCOSUR lograron contener los efectos regresivos de las políticas de ajuste estructural. En sentido estricto significó un deslizamiento perceptual y conceptual para pensar otro tipo de desarrollo en orrespondencia con las demandas de inclusión social de los movimientos populares y de los sectores más desprotegidos de la región.

La centralidad de la cuestión social en la agenda política revalorizó el rol del Estado en la configuración de horizontes normativos en cuanto garantizaba derechos sociales (ciudadanía social) en la misma medida que lograba reconstruir plexos de vida resquebrajados por los ajustes estructurales. Este giro paradigmático implicó la construcción de consensos políticos alrededor de la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales de los gobiernos para nfrentar los desaffos de la desigualdad y la pobreza en la reglón.

A nivel MERCOSUR significó la Incorporación de otros países de la región al proceso de integración iniciado en la década de los noventa que le dieron un nuevo impulso a la integración regional. “Con el ingreso de Venezuela, pasamos a representar más del 70% del territorio, de la población y del PIB de América del Sur” (Lula da Esta dimensión geoestratégica del MERCOSUR no se circunscribe estrictamente a la lógica comercial. Políticamente, los acuerdos de la Cumbre de Mar de Plata en 2005 se convi 245