reflexiones urbanas a inicio del milenio

Urbano ISSN: 0717-3997 [email protected] cl Universidad del Bio Blo Chile Sagré, Robert Reflexiones urbanas al inicio del milenio Urbano, vol. 9, núm. 14, noviembre, 2006, pp. 44-55 Universidad del Río Bio Concepción, Chile Disponible en: http://wwV/. redaIyc. org/articulo. oa? id=19891408 Cómo citar el artículo Número completo Más información del articulo Página de la revista en redalyc. org Sistema de Información Cient[fica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

URBANO NOVIEMBRE 2006ASUNTOS / Asuntos UrbanosURBANOS Internacionales arquitectura en los países en vias de desarrollo». Evento cuestionado y combatido por los poderosos del mundo, eufemismo de Estados Unidos, al coincidir con la reciente instauración del sistema socialista en Cuba, logró reunir por primera vez en la historia de estos encuentros profesionales, un número considerable de diseñadores y constructores del llamado «Tercer Mundo».

Cónclave más ideológico y político que arquitectónico, en él, la pasión de los jóvenes resultó abonada por las palabras esperanzadoras del discurso a los studiantes de arquitectura pronunciado por el Ministro de Industrias, Ernesto Che Guevara – y la clausura del congreso realizada por Fidel Castro, quienes afirmaron que las técnicas avanzadas y los logros estéticos debían estar al servicio de las mayorías desposeídas de los países subdesarrollados.

Fernando Salinas, relator general del encuentro (2), demostró que aún había espacio para las ilusiones de un futuro mejor, al decir «cámbiese al hombre y con él cambiará la arquitectura». A pesar de la reciente construcción del muro de Berlín (1961 se estaba saliendo de la etapa dura del estalinismo en a URSS con las reformas de Krushov; la guerra frontal en Corea entre capitalismo y socialismo habla quedado atrás sin intuirse el inminente desgarramiento de Vietnam.

No se vaticinaban los negros nubarrones de las dictaduras en América Latina, y el papa Juan XXIII demostraba la apertura espiritual de la Iglesia con las Encíclicas Mater et Magistra y Pacem in Terris, haciendo un llamamiento a la paz y la concordia en el mundo. Las contradicciones -reales o i el 37 sistema socialista no impe tituvera un punto de impedían que constituyera un punto de referencia válido a las aspiraciones de usticia social y solidaridad humana.

Construcción del Muro de Berlín. 1961 Arquitecto, Profesor de Urbanismo, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Río de Janeiro Reflexiones urbanas al inicio del R. Segré / URBANO Si bien desde casi una década, con la formación del Team X (3) había entrado en crisis la ortodoxia racionalista del CIAM, aún se consideraba posible el control de la forma urbana y la construcción de grandes conjuntos de vivienda social por parte del Estado «benefactor.

En aquel congreso no se repartieron autógrafos entre los estudiantes, más atentos a las formulaciones rogramáticas y conceptuales de algunos maestros presentes – entre ellos Georges Candilis, Giancarlo de Carlo, Franco Albini, Vittoriano Viganó, João Vilanova Artigas -, que a inciertos descubrimientos formales. Primaron los arquitectos «anónimos» de Asia, Africa, América Latina y de los países socialistas, que intercambiaron experiencias en la construcción de barrios y unidades vecinales en las afueras de la ciudad, solución considerada entonces idónea y positiva.

No se exhibieron edificios espectaculares ni trascendentales innovaciones tecnológicas. Las tesis sustentadas por Salinas de «hacer más con menos» 4) y de asociar las transformaciones políticas y económicas del llamado Tercer Mundo con las intervenciones urbanas y arquitectónicas, constituían algunos de los principios rectores formulados en el encuentr os ejemplos de Cuba, Vienam, Corea, Argelia, UR paria, Polonia V otros gobiernos progresistas, demostraban que el Venceremos no era una consigna hueca ni una proclama demagógica.

La fe en este camino perduró hasta el Hábitat de Vancouver, organizado por las Naciones Unidas en 1976, último intento de glorificación de las intervenciones estatales centralizadas – el «orden lejano» de H. Lefebvre – en la planificación urbana.

Resulta innecesario describir la inesperada sucesión de acontecimientos políticos, sociales y económicos ocurridos en el mundo en las tres últimas décadas, que acabaron con gran parte de los ideales y esperanzas formulados en la inmediata segunda postguerra. En realidad, entró en crisis el siglo, quizás uno de los más cortos de la historia: según los estudiosos, Iniciado en 1914 (algunos afirman que en 1917 (5)) y terminado abruptamente en 1989, con el derrumbe del muro de Berlín (6).

Peter L. Berger estableció cuatro hechos básicos que cambiaron el curso lineal» de la hegemónica cultura occidental: 1) la revolución cultural del 68 que cuestionó el sistema capitalista desde adentro; 2) el ascenso económico del Japón y de los paises del sudeste asiatico; 3) la crisis de la secularización de la sociedad con el surgimiento de expansivos movimientos religiosos; 4) el colapso del mundo socialista (7). ) Cabe agregar la globalización de la economía capitalista «neoliberal» y el surgimiento de un mundo unipolar regido por los Estados Unidos de Norteamérica. Lo que nos atañe directamente, es el vinculo entre los grandes cambios históricos y la significación simbólica de la rquitectura y la ciudad como representación física de espacio y tiempo.

Ello ocurrió con la civilización clásica, interrumpida cuando los visigodos saquean Roma (455) y al caer Consta 4 37 la civilización clásica, interrumpida cuando los visigodos saquean Roma (455) y al caer Constantinopla en manos de los turcos, marcando el fin de la Edad Media (1453). A su vez, la época contemporánea tuvo dos hitos fun- NOVIEMBRE 2006 45 damentales: la toma de la Bastilla en parís (1789) y el asalto al Palacio de Invierno en San Petesburgo (1 917). Finalmente, nuestro siglo se desmoronó al desaparecer el muro de Berlín (1989).

El muro – elemento prístino del origen de la arquitectura -, adquirió con la modernidad un doble significado: el sentido de límite protector, excluyente, y a la vez símbolo de la destrucción, de la ruina como atributo, no ya histórico de la ciudad, sino de la violencia que hoy predomina en la cultura urbana. Son las imágenes de Hanoi, Beyruth, Sarajevo, Grozny, Mostar o Los Angeles (8) que muestran las paredes desnudas, desgarradas, baleadas, testimonios silenciosos de tantos sufrimientos, muertes y huidas.

El muro, en sus inicios surgió como línea divisoria segregante de estructuras sociales antagónicas: los ómades mongoles rechazados por los agricultores sedentarios del imperio chino al construir la Gran Muralla; los burgueses urbanos, protegiendo sus derechos frente a los siervos rurales. En el pasado siglo, el muro de Berlin constituyó no sólo la ruptura del diálogo entre el mundo socialista y el capitalista, sino el signo de la gran barricada al pensamiento dialéctico, la contradicción, en la era ‘telemática», entre la barrera ffsica a los cuerpos y la imposibilidad de frenar ideas e imágenes (9).

En realidad, era una metáfora, una abstracción, ya que no separaba pueblos entre sí – en amb n los mismos alemanes – s 7 ni civilizaciones antagónica entre sí – en ambos lados estaban los mismos alemanes – ni civilizaciones antagónicas, sino sistemas políticos divergentes y aún no maduros en su lucha por la subsistencia (10). Más que por la picota de los albañiles, el muro de las mentes fue derribado por las pantallas de televisión.

Al desaparecer, acabaron los intentos de circunscribir el ámbito urbano con formas geométricas regulares, persistentes desde la ancestral Babilonia. De ahora en adelante primarán las separaciones virtuales que distanciarán entre sí culturas y grupos sociales: barreras lectrónicas, cámaras de TV, tarjetas magnéticas. Sólo Estados Unidos intentará erigir una nueva «muralla» ahora metálica en vez de piedra -, que impida a los inmigrantes mexicanos cruzar el rio Bravo.

La agresividad de las rugosas y ajadas paredes de hormigón, los hierros retorcidos y corroídos, perdurarán como testimonios de una nueva estética urbana basada en una analogía biológica, no ya de los cuerpos sanos y atléticos de los habitantes de la Ville Radieuse de Le Corbusier, sino de enfermedades y epidemias como el Sida, el cáncer, las drogas, los homeless, xpresivos de la actual presencia de los «otros» en el espacio corporativo de las grandes metrópolis (11).

La antítesis entre el universo constructivo de los cincuenta y el destructivo de los noventa, está representada con claridad en imágenes cinematográficas. Desde los años veinte – Metrópolis de Fritz Lang -, la ciudad persiste o aparece en paralelo con los hechos y pasiones humanas: adquieren un valor emblemático El Manantial de King Vidor , Los paraguas de Cheburgo de Michel Legrand o Play Time de Jacques Tati. El arquitecto «demiurgo» controla y planifica un entorno cotidiano que genera 6 37 Jacques Tati.

El arquitecto «demiurgo» controla y planifica un entorno cotidiano que genera felicidad, angustia o sorpresa. En los años 80, la coherencia y uniformidad del paisaje modernista se desintegra: el hechicero «imaginador – término empleado por Walt Disney es substituido por el manager. La ciudad armónica y continua, representación al mismo tiempo 46 NOVIEMBRE 2006 / Asuntos Urbanos Internacionales Escena de la película Metrópolis de Fritz Lang, que revela la presencia en el universo constructivo de lo urbano. e historia y utopía, queda pulverizada por las nuevas fuerzas económicas y tecnológicas. En el campo de batalla de la metrópoli (12) priman las relucientes torres símbolo del poder, y el universo circundante en ruinas producto de una sociedad que diluyó los clásicos papeles de buenos y malos: la salvación está en los obscuros subterráneos o en otros mundos distantes. Ello ocurre en Blade Runner de Ridley Scott, en Brazil y la reciente Los siete monitos de Terry Gilliam; en la violencia de El Juez o de Total Recall personificados por Silvestre Stallone y Arnold Schwarzenegger (13).

Es el cambio de santo en el altar, señalado por el actor y critico cinematográfico carioca José Wilker. La cultura de la contemplación y la introspección que admiraba el ascetismo y la paciencia de San Simeón Estilita inmóvil sobre la columna, es sustituida por la cultura de la acción destructiva que surge de la educación por el terror dominante en la época actual cuya efigie ya no es el lánguido San Juan Bautista flechado, sino los musculosos cuerpos desnudos de los héroes del celuloide surcados de f (14). 37 surcados de falsas heridas (14). Sin embargo, las comunidades metropol’tanas se niegan a abandonar las urbes; resisten las amenazas de un destino apocalíptico y ansían vivenciar lúdricamente el espacio simbólico itadino más allá del espectáculo consumista (15).

Todavía subsiste la voluntad de participar en actos políticos o culturales multitudinarios como los realizados en Berlín a comienzos de los años noventa – el concierto de los Pink Floyd frente al muro -; la celebración del bicentenario de la Revolución francesa en París con Jean Michel Jarré en los Campos Elíseos; el pueblo volcado en las calles de Rio de Janeiro exigiendo el empeachement del presidente Collor o festejando el nuevo año en el reveillon de la playa de Copacabana; la marcha del millón de negros en el Mall de Washington congregados por Louis

Farrakhan. El deseo de huir de la ciudad es más una ilusión escapista de teóricos nihilistas que una realidad concreta: el mundo urbano «artificial» cada día más sustituye al «paraíso perdido» del universo natural.. La critica al congreso de Barcelona provenía del excesivo énfasis en los aspectos formales o informales, de las nuevas estructuras de la ciudad ordenadas a partir de las siguientes categorías: mutaciones, habitación, flujos, containers y terrenos baldios (16).

El predomino de los mega-edificios, de hipotéticos limites virtuales suburbanos (Steven Hall); de gigantescas erminales aéreas y marítimas en Asia y densos centros de negocios en Shangai o Hong Kong (Toyo Ito, Richard Rogers, Maximiliano Fuksas, Dominique Perrault), dejaba poco espacio para las realizaciones de los países sarrollo y en particula 37 poco espacio para las realizaciones de los países en vías de desarrollo y en particular América Latina (17).

No es casual que ningún arquitecto o estudiante de la región – con excepción de la alumna puertorriqueña Yazmín Crespo , obtuviera premio alguno en los diferentes concursos llevados a cabo, dominados por los profesionales del llamado «Primer Mundo». Es válido entonces el llamamiento e Luis Fernández Galiano, denunciando la incompatibilidad del «sentir con los menos» en lugar de «hablar con los más» (18).

La reacción de Wolf Prix, es la demostración que al cabo de tres décadas, la espiral del desarrollo dialéctico de la historia sustentado por el marxismo – quizás no el viejo, Sino el postmoderno, parafraseando a FredericJameson (19) – ha vuelto dar sentido a la palabra Venceremos. De allí que después de visitar La Habana y realizar una experiencia proyectual, los protagonistas de la vanguardia actual – Coop Himmelblau, Morphosis, Peter Noever, Eric Owen Moss, Carme Pinós, Lebbeus

Woods y otros (20) -, fueron motivados a la búsqueda de una articulación entre las invenciones formales y espaciales y la realidad objetiva, social y económica, concientes que «estos proyectos contemporáneos mantienen un silencio sobre cuestiones especificas como poder, clase, género, sexualidad y lo especifico del sujeto en la sociedad La idea de generar un urbanismo «insurgente» implica el compromiso con la vitalidad y las complejas circunstancias actuales (22).

El diseñador «mago-músico» debe asumir el carácter polifónico de la ciudad, actuar en la turbulencia de la vida 23) y crear los espacios comunitarios del deseo en esta época de utopías extinguidas (24). Las perspectivas sombr(as del fin comunitarios del deseo en esta época de Las perspectivas sombrías del fin de milenio centraron la atención en la presente década sobre los problemas futuros de la humanidad para no hipotecar definitivamente las condiciones de vida de las próximas generaciones.

El debate restringido a la forma de edificios y ciudades resultaba inoperante frente a la dimensión del deterioro del ambiente, el agujero negro en la capa de ozono, la desertificación de las tierras cultivables, la arencia creciente de agua potable, la hambruna de 800 millones de habitantes del planeta y la desocupación de un billón (OIT, 1996) en los cinco continentes. Según el Banco Mundial, la población de las ciudades del llamado Tercer Mundo, crece a un ritmo de 65 millones anuales.

Para albergar en el año 2025 un total de un 80 % de población urbana, serán necesarias en cuarenta años, mil ciudades de tres millones cada una y buscar soluciones para los 130 mil núcleos de asentamientos precarios que existen en el «Sur» (25). Este es un desafío real que escapa a la imaginación y a los actuales nstrumentos políticos y económicos existentes, incapaces de hacerle frente.

De alll• que desde 1992 con la EcoRio para la preservación del ambiente, se suceden las reuniones internacionales 47 organizadas por las Naciones Unidas: en Viena (1993) sobre los Derechos del Hombre; en El Cairo (1994) sobre Población y Desarrollo; en Copenhaguen (1995) sobre Desarrollo Social; en Pekín (1995) la cumbre de las Mujeres; en Estambul (1996) el Habitat II y en Roma (1996), la Cumbre de la Alimentación. A un mes de diferencia, en Estambul y en Barcelona se tre sí: por un lado plantearon cuestiones mu 0 DF 37