Resumen de la tendencia antisocial (winnicot)

La tendencia antisocial (Winnicott) La tendencia antisocial a veces puede se tratada muy fácilmente si el tratamiento se agrega a unos cuidados ambientales especializados. * Naturaleza de la tendencia antisocial La tendencia antisocial no es un diagnóstico, no es directamente comparables con otros términos diagnósticos como neurosis y psicosis. La tendencia antisocial puede existir en un individuo normal o es psicótico o neurótico. La tendencia antisocial existe en todas las edades. Un niño se convierte de ciertos rasgos ese iales• lo que podríamos Ila manifiesto se hace m PACE 1 org uando se ve privado ña.

Cierto grado de oseción» se hace iento social se hará manifiesto en casa o en una esfera mas amplia. A causa de la tendencia antisocial puede que a la larga sea necesario considerar al ruño como niño inadaptado o mal ajustado y aconsejar su ingreso en una residencia para niños inadaptados para que allí se les someta a tratamiento, o bien puede ser llevado ante los tribunales por incontrolable. El niño ya delincuente, puede luego convertirse en persona en libertad condicional por mandato del tribunal, o bien se lo puede mandar a un reformatorio.

Si el hogar deja de funcionar en algún aspecto importante, el niño puede asar al cuidado del comité infantil y recibir cuidado y protección. Si SWipe 10 Si es posible se le buscará un hogar adoptivo. En el supuesto de que todas estas medidas fallasen puede decirse que el joven adulto se habrá convertido en un psicópata a quien los tribunales pueden mandar a la cárcel. puede que exista la tendencia a repetir lo delitos, entonces hablaremos de reincidencia. La tendencia antisocial se caracteriza por un elemento que hay en ella que obliga al medio ambiente a ser importante.

A través de impulsos inconscientes el paciente obliga a alguien a cuidarse del ontrol. Constituye la tarea del terapeuta verse envuelto en este impulso inconsciente del paciente, el terapeuta realiza la labor en términos de control, tolerancia y comprensión. La tendencia antisocial implica esperanza. El comprender que al acto antisocial constituye una expresión de esperanza resulta vital para el tratamiento de los niños que den muestras de tendencia antisocial. una y otra vez vemos como se desperdicia el momento de esperanza o vemos como se marchita, debido al desconcierto o a la intolerancia.

Esto viene a ser lo mismo que decir que el tratamiento de la tendencia ntisocial no es el psicoanálisis sino el control, el buscar la forma de aprovechar el momento de esperanza. Existe una relación directa entre la tendencia antisocial y la desposesión. Existe un reconocimiento extendido de la relación entre la tendencia antisocial en los individuos y la desposesión emocional típicamente en el período de fines de la infancia y la edad en que se comienza a ca desposesión emocional típicamente en el período de fines de la infancia y la edad en que se comienza a caminar, es decir entre el año y los dos años de edad.

Cuando existe una tendencia antisocial ha habido una verdadera esposesión (no una simple privación): es decir, se ha producido la pérdida de algo bueno que ha sido positivo en la experiencia del niño hasta cierta fecha y que luego ha sido retirado; la retirada se ha extendido a lo largo de un periodo de tiempo superior al que el chico es capaz de mantener vivo el recuerdo de la experiencia. He aquí el planteamiento exhaustivo de la desposesión, un planteamiento que incluye tanto lo precoz como lo avanzado, el trauma aislado y la condición traumática sostenida, lo casi normal y lo claramente anormal.

Nota En un planteamiento de la posición depresiva kleiniana he ratado de poner en claro la íntima relación que existe entre el concepto de Klein y el análisis de Bowlby sobre la desposesión. Bowlby establece tres fases en la reacción clínica del niño de dos a los que va al hospital; a estas tres fases es posible darles una formulación teórica en términos de la pérdida gradual de esperanza a causa de la muerte del objeto interno o versión introyectada del objeto externo que se pierde.

Lo que cabe examinar aún mas es la importancia relativa de la muerte del objeto interno a través de la ira y del contacto con los objetos buenos con los productos del odio dentro de la psique, y la adurez o inmadurez del yo 31_1f8 con los productos del odio dentro de la psique, y la madurez o inmadurez del yo en la medida en que esta afecte a la capacidad de mantener vivo un recuerdo. Hay siempre dos tendencias en la tendencia antisocial, aunque a veces una está más acentuada que la otra.

Una de ellas está representada en el robo y la otra en la destructividad. por medio de una de ellas el niño busca algo, en alguna parte, y al no encontrarlo lo busca en otra, cuando tiene esperanza. Por medio de la otra, el niño busca la cantidad de estabilidad ambiental que soporte la tensión resultante de un comportamiento impulsivo. Se trata de la búsqueda del medio perdido, de una actitud humana que por ser digna de confianza, da al individuo libertad para moverse, actuar y excltarse.

Existen dos tendencias: la búsqueda y la destrucción del objeto. * El robo El robo se halla en el lugar central de la tendencia antisocial, junto con las mentiras asociadas a él. El niño que roba un objeto no está buscando el objeto robado, sino que busca a la madre a la cual el niño o la niña tienen derecho. La unión de las dos tendencias se encuentra en el niño y representan una tendencia a la autocuración, una curación de la de-fusión de los instintos.

Cuando en el momento de la desposesión originaria se produce cierta fusión de las raíces agresivas con lo libidinal, el niño reclama a la madre por medio de una mezcla de robos, daños y suciedades, según los detalles específicos del estado del desarrollo emocional robos, daños y suciedades, según los detalles especificos del estado del desarrollo emocional del niño. Cuando la fusión es menor, la búsqueda de objeto y la agresión del niño se hallan más separadas entre si, y hay en él un mayor grado de disociación.

Esto conduce a la proposición de que el valo de molestia del niño ntisocial es un rasgo esencial, y es también un rasgo favorable que indica la potencialidad para la recuperación de la fusión perdida de los impulso libidinales y de movilidad. Cualquier exageración del valor de molestia del niño es posible que indique la existencia de un grado de desposesión y de tendencia antisocial. La manifestación de la tendencia antisocial incluye el robo y la mentira, la incontinencia y la suciedad en general.

Si bien cada sintoma tiene un valor y un slgnificado específico, el factor común de la tendencia antisocial es el valor de molestia de los síntomas. Este valor de molestia es explotado or el niño y no se trata de algo casual. Gran parte, de la motivación es inconsciente. * Primeros signos de la tendencia antisocial. Lo primero signos de desposesión son tan comunes que pasan por normales.

Uno de los síntomas más comunes es la gula, con la consiguiente inhibición del apetito. Si estudiamos la gula, nos encontraremos con el complejo de desposesión. El hecho de que la misma madre esté deseosa de satisfacer la gula del pequeño contribuye al éxito terapéutico en la inmensa mayoría de los casos en los que es posible observ pequeño contribuye al éxito terapéutico en la inmensa mayoría e los casos en los que es posible observar esta compulsión.

Una madre debe fallar en la satisfacción de las exigencias instintivas, pero puede triunfar por completo en «no defraudar al pequeño», en satisfacer las necesidades del yo, hasta que llegue el momento en que el pequeño sea capaz de poseer una madre introyectada que apoye al yo y sea lo bastante mayor como para mantener esta introyección a pesar de los fracasos del apoyo del yo en el medio real. En el proceso de desarrollo de un niño, el impulso amoroso primitivo y la gula se hallan separados por la adaptación de la madre.

La madre falla necesariamente en el mantenimiento e un elevado grado de adaptación a las necesldades del ello y en cierto modo, por lo tanto, todo niño puede ser desposeído, pero es capaz de hacer que la madre cure este estado de subdesposesión mediante la afrontación de la gula, la suciedad, etc. es decir los síntomas de la desposesión. La gula forma parte de la compulsión infantil a buscar una cura procedente de la madre causante de la desposesión. Esta gula es antisocial; es la precursora del robo y puede ser afrontada y curada por la adaptación terapéutica de la madre, a la que demasiado fécllmente se confunde con los mimos.

Generalmente, la madre s capaz de afrontar las exigencias compulsivas del pequeño, haciendo así una buena terapia del complejo de desposesión que se haya cerca de su punto de origen. Se acerca a la del complejo de desposesión que se haya cerca de su punto de origen. Se acerca a la curación porque permite al pequeño que exprese su odio mientras ella, la terapeuta, es de hecho la madre desposesora. En la medida en que ella sea capaz de hacerla porque ve la necesidad de que se satisfaga las exigencias del niño, y se sea indulgente ante la gula compulsiva del niño, entonces se trata de una terapia que por lo general tiene éxito.

No solo la madre, sino también el padre y toda la familia se ven involucrados en ella. Todas las manifestaciones de la reacción ante la desposesión y la tendencia antisocial se encuentran estrechamente interrelacionadas. En el caso de la incontinencia, el énfasis recae en la regresión en el momento del sueño, o en la compulsión antisocial de reclamar el derecho a mojarse en el cuerpo de la madre. En otro caso la compulsión de salir a comprar algo suele ser una manifestación común de la tendencia antisocial. La pérdida originaria En la base de la tendencia antisocial se halla una anterior xperiencia buena que se ha perdido. Constituye un rasgo esencial que el pequeño ha alcanzado la capacidad de percibir que la causa del desastre reside en un fallo ambiental. Parecería que el momento de la desposesión originaria ocurre durante el periodo en que el pequeño o le niño tiene el yo en proceso de alcanzar la fusión de las raíces libidinales y las agresivas (de movilidad) del ello. En el momento de esperanza del mno: * Perciben un libidinales y las agresivas (de movilidad) del ello.

En el momento de esperanza del niño: * Perciben un nuevo marco en el que hay algunos elementos dignos de confianza Experimenta un impulso denominado «de búsqueda de objeto» * Reconoce el hecho de que la crueldad está a punto de convertirse en un rasgo * Incita al medio inmediato en un esfuerzo por alertarlo del peligro y hacer que se organice para tolerar la molestia * Si la situación se mantiene el medio debe ser puesto a prueba una y otra vez en lo que hace a su capacidad para soportar la agresión, para tolerar la molestia, para reconocer el elemento de la tendencia antisocial, para aportar y preservar el objeto que debe ser buscado y hallado.

En la siguiente fase el niño necesita ser capaz de experimentar esesperación dentro de una relación, en lugar de experimentar solamente esperanza. * Tratamiento. No es el pslcoanálisls, sino la provisión de unos culdados infantiles que el niño pueda redescubrir y en los cuales pueda experimentar de nuevo los impulsos del ello y también puedan ser puestos a prueba. Es la estabilidad del nuevo medio ambiente lo que aporta la terapia, ya que es el medio ambiente el que debe dar una nueva oportunidad para la relación del yo, debido a que el niño ha percibido que fue un fallo ambiental en el apoyo al yo lo que originariamente condujo a la tendencia antisocial. 81_1f8