Situacion geopolitica mundial en el siglo xx

1. LA SITUACION GEOPOLITICA MUNDIAL EN EL SIGLO XXI Transición hacia un nuevo orden geopolítico mundial en el umbral del siglo XXI (Resumen) Históricamente se han sucedido diferentes Órdenes Geopolíticos Mundiales, liderados en cada periodo por una potencia que establece las normas internacionales aceptadas mayoritariamente por los demás Estados. Tras el liderazgo británico y después de una primera mitad de siglo XX muy convulsa, en la segunda mitad EEUU confirma su hegemonía y reorganiza el Orden Internacional de la Guerra Fría que se desmorona con la caída del Muro de Berlín. Entonces

EEUU pretende mo PACE 1 orv iniciar un nuevo Ord de se intensifica a partir I caln años transcurridos, I la potencia norteame 10. olitica mundial e sa táctica política esar de los pocos o nefastos para su capacidad de liderazgo, cada vez más cuestionada por parte de estados y también de ciudadanos. Paralelamente se van posicionando las diferentes potencias (especialmente China) de cara al próximo Orden Mundial que se avecina. Palabras clave: Sistema Mundial. Orden Geopolltico. Áreas Centrales. Áreas Periféricas Towards a new geopolitical order at the beginning of 21 th Century (Abstract)

Historically, there have been different World Geopolitical orders, each of them characterized by the leadership of a leading world power that established rules that were widely accepted by the other States. After the end of the British leadersh leadership and a conflictive first half of the 20th century, the USA consolidated thelr hegemony and reorganized the Cold War International Order that felt with the Berlin Wall in its second halt The USA tried to turn the world geopolitical structure into a unipolar arder, a strategy that has been intensified along the new century.

In spite of the few years that have passed, the outcome f that strategy seem dreadful for the North American rule, which is losing its leadership capability as a result of the doubts about it raised by both countries and citizens. Meanwhile, other countries, especially China, struggle for a position in the new World order that is coming. Key words: Mundial system, central areas A lo largo de las últimas centurias se han sucedido diferentes Órdenes Geopollticos Mundiales que en cada uno de los periodos históricos vienen a reflejar la estructura y distribución del poder.

Cada uno de ellos está liderado por una potencia que establece su hegemonía e impone las normas internacionales a eguir, las cuales son aceptadas y obedecidas mayoritariamente por los demás estados que forman parte del Sistema Mundial (Wallerstein, 1991 y Taylor, 1994). En consecuencia, los órdenes geopolíticos mundiales responden en cada periodo a los cambios históricos acaecidos en la distribución del poder.

El proceso evolutivo de cada uno de estos órdenes sigue por distintas etapas diferenciadas entre sí por las características que presenta en ellos la posición hegemónica del estado o estados que aspiran al liderazgo mundial. En la parte inicial del ciclo, la trayectoria ascendente permite conseguir el triunf En la parte inicial del ciclo, la trayectoria ascendente permite conseguir el triunfo hegemónico de una de las potencias que, de esta forma, se convierte en el Centro del Sistema Mundial. Es entonces cuando aparece consolidado el orden internacional dictado por la gran potencia vencedora y seguido por la mayoría de los estados.

A partir de ese punto álgido se pasa a la madurez del orden geopolítico y a continuación se inicia la última parte del ciclo, hasta llegar a la decadencia de la hegemonía, momento en el que se comienza la construcción de una nueva etapa de distribución del poder a escala mundial. Desde una perspectiva territorial se produce una diferenciación espacial en el Sistema Mundial entre el Centro constituido por el estado que determina las reglas de artlculaclón del poder y la periferia, indlvidualizada como el conjunto de territorios dependientes.

Durante el siglo XIX, el Reino Unido mantuvo dicho liderazgo y dictó las normas internacionales, referidas a las esferas económica, política y social, las cuales fueron asumidas en gran medida por los diferentes estados que constituían el Sistema Internacional. Dicha posición preeminente se resquebraja en los inicios del siglo XX, como resultado de dificultades conomicas internas en la metrópoli a los que se unen otros factores externos, fundamentalmente el repliegue del Imperio y el ascenso de dos grandes potencias emergentes (EE UU y Alemania) dispuestas a conseguir el liderazgo mundial.

Orden internacional de la Guerra Fría Tras las complejas vicisitudes de la primera mitad del siglo XX, marcadas por dos Guerras Mundiales, el Crack de 1929 y la Gran Depresión subsiguiente, EE UU se confirma c por dos Guerras Mundiales, el Crack de 1929 y la Gran Depresión subsiguiente, EE UU se confirma como el nuevo árbitro del Sistema Mundial, articula las redes de neo imperialismo, acordes sus prioridades politico-económicas y establece las directrices de un nuevo Orden Geopolítico de la Guerra Fría.

Desde el punto de vista formal, la nueva potencia hegemónica impulsó la firma de los Acuerdos de Bretton Woods, la creación del Sistema de Naciones Unidas y el establecimiento del dólar como moneda de cambio en las transacciones internacionales, incluso las realizadas con el bloque socialista. La primera llamada de atención sobre el liderazgo de EE UU en el Sistema Mundial se produjo a partir de 1971 con el fin del sistema monetario dólar/oro, la crisis del sistema de Bretton Woods y a frustrada y, por ende, frustrante intervención norteamericana en Vietnam.

A todo lo anterior se sumo la recesión económica, incrustada en el sistema internacional desde 1973 (coincidiendo con la guerra del Yom Kippury la subida espectacular del precio de los hidrocarburos) y que se mantuvo con mayor o menor virulencia durante una década aproximadamente. En ese contexto y una vez comprometido el liderazgo norteamericano, el gobierno de R.

Reagan respondió con una Slgniflcativa escalada en la carrera armamentística, acompañada de una política financiera muy agresiva, de la que se derivó un laro aumento de la dependencia exterior, perceptible en la presencia en la economía norteamericana de ahorro, capital y crédito de los gobiernos extranjeros. (Arrighi, 2007: 17). Paralelamente, la enorme fuerza de la demanda de productos del exterior, a expensas de un dólar revalorizado, h enorme fuerza de la demanda de productos del exterior, a expensas de un dólar revalorizado, hizo que la economía norteamericana actuara a modo de locomotora del crecimiento económco mundlal.

Frente al Centro, la Periferia también se va transformando, especialmente el continente asiático que continuaba ncorporándose con notable fuerza al Sistema Mundial. Tras la segunda Guerra Mundial, el primero en hacerlo fue Japón y años más tarde se le han ido uniendo otros estados como Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Malasia, Tailandia y más recientemente China. Paralelamente, el marco institucional de los países socialistas se empieza a resquebrajar en la misma década de los 80.

La subida al poder de Gorbachov (1985) inaugura una nueva etapa de reestructuración del sistema socialista en el interior, a la vez que disminuyó su apoyo a los otros gobiernos comunistas más o menos impopulares, tradicionalmente aliados suyos. La falta de apoyo exterior, unido al descontento interno, se tradujo en la caída sucesiva de los diferentes regímenes socialistas, la desaparición de la estructura militar (Pacto de Varsovia) y de la económica (fin del COMECON).

Desde el punto de vista político, los diferentes estados transformaron su antigua estructura de partido único en regímenes pluripartidistas más o menos democráticos. En efecto, la estructuración de los nuevos estados ha sido (en algún caso lo continúa siendo) bastante compleja, de donde se derivan algunas consecuencias sociales negativas, debido a la alta de Estado de Derecho y al empobrecimiento de amplios sectores de su población. En el plano geopolítico internacional ha supuesto el fin del Orden de la Guerra Fría. s OF población. En el plano geopolítico internacional ha supuesto el fin del Orden de la Guerra Fr(a.

La estructura de poder en el Sistema-Mundo a la caída del Muro de Berlín El desmoronamiento de la mayoría de los estados que habían abrazado el Socialismo como modelo político-económico, desencadenó una etapa de euforia y autocomplacencia en el Sistema Capitalista que fortaleció la ortodoxia ideológica representada por el neoliberalismo. Esta excesiva confianza en el propio sistema lleva a olvidar las carencias y los problemas que aún se mantienen sin resolver en el mismo, como es el caso de las desigualdades y la pobreza, aún presentes, no sólo en el Tercer Mundo, sino también en el llamado mundo desarrollado (Urdiaes, 2007).

La difícil gestión de la reestructuración polltico-económica de los antiguos países socialistas y su integración en el Sistema Mundo han seguido derroteros muy diferenciados, excepcionalmente pacíficos (caso de Chequia, Eslovaquia, Eslovenia y las Repúblicas Bálticas) y más frecuentemente iolentos, en los que los nacionalismos han tenido (o siguen teniendo) un papel protagonista. ?ste sería el caso de la extinta Yugoslavia y gran parte de la URSS, de donde ha nacido un elevado número de nuevos estados, surgidos en base a la capacidad de los nacionalismos para aglutinar a la población cuando fracasa el proyecto social y político del estado y aumenta el empobrecimiento de amplios sectores de la población. La evolución menos traumática aparece representada en los actuales integrantes de la Unión Europea.

A pesar de las significativas diferencias, un denominador común entre ellos, ería la recuperación del Estado de Derecho y del Bien un denominador común entre ellos, sería la recuperación del Estado de Derecho y del Bienestar. Más dificil está siendo la transición en otro grupo de países (los demás integrantes de la Unión Soviética o de Yugoslavia) en los que las deficiencias institucionales siguen siendo importantes.

Su incorporación al Sistema Mundial se está produciendo en calidad de países subdesarrollados, en los que los ciudadanos carecen de las mínimas libertades y la pobreza afecta a importantes grupos de la población. Esto ocurre, por ejemplo, en las repúblicas caucásicas en las ribereñas del Mar Caspio, donde convergen regímenes politicos autoritarios, riqueza del territorio y pobreza de la población.

Ante la desmembraclón del Orden Geopolítico Mundial de la Guerra Fría, los EE UU destacan como única superpotencia lo que la lleva a autoinvestirse como artífice exclusivo de un nuevo Orden Geopolítico de carácter unipolar más acorde con la realidad del momento y que mejor responda a los objetivos estratégicos norteamericanos. Para ese objetivo no se requiere colaboración de otros estados o de las Instituciones Internacionales surgidos tras la segunda Guerra Mundial, sino ?nicamente se demanda su obediencia y supeditación.

De esta forma, la potencia norteamericana ha pasado de ser el principal artífice del Orden Internacional de la Guerra Fría a convertirse en uno de sus principales pirómanos. El seguimiento del Sistema de Naciones Unidas, especialmente desde finales del siglo H, permite observar su inoperancia, la multitud de problemas que la acechan y la falta de voluntad política en su resolución.

De entre ellos cabría destacar el desinterés en su mantenimiento, reflejado politica en su resolución. De entre ellos cabría destacar el desinterés en su mantenimiento, reflejado en el aumento de las eudas pendientes de los estados (especialmente de EE UCI), la poca atención a las actuaciones de los cascos azules embarcados en misiones de paz o la escasa aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad (Abala, 2005).

Ante la inoperancia de la ONU, en marzo de 2005 se hizo público el Informe de Renovación, auspiciado por Kofi Annan, en el que se ponía de manifiesto la necesidad de entendimiento y corresponsabilidad entre la superpotencia mundial y los demás estados para conseguir un mundo más seguro. No obstante, el tema continúa estancado, debido a la falta de voluntad política, sobre todo estadounidense, n su remodelación.

Esa gigantesca tarea de reestructuración de un nuevo Orden Internacional lo pretende llevar a cabo la derecha norteamericana, representante de una revolución conservadora en la que la religión y la ética se interconectan como factores movilizadores de la poltica. Coincidiendo con la etapa presidencial de Clinton, la oposición republicana fue adquiriendo presencia en las Cámaras Legislativas, hasta conseguir la mayor[a parlamentaria en las elecciones legislativas de 1994, lo que le permitió ir cimentando la poltica que más adelante aplicarán con la llegada de G. W.

Bush a la Casa Blanca. En este contexto resulta obligada la referencia al Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, elaborado por algunos de los grandes exponentes de la ideología neoconservadora, como P Wolfowitz, R Perle y R Cheney. En dicho documento se establecen las directrices de la política exterior, a la vez que se reconoce la uti se establecen las directrices de la política exterior, a la vez que se reconoce la utilidad de llevar a cabo una política agresiva hasta conseguir configurar un nuevo Orden Geopolítico de carácter unipolar, subordlnado a los intereses norteamencanos.

La primacía de los objetivos geoestratégicos estadounidenses la falta de interés por compartir el poder con otras potencias se refleja en la falta de respeto a la legalidad internacional, especialmente al Sistema de Naciones Unidas, a quien se utiliza o simplemente se ignora según marque la conveniencia política.

A modo de ejemplos de esta realidad, se podría citar (además del aumento de la deuda con Naciones Unidas, el rechazo al Tratado de control de armas de Ottawa (1997) o la aprobación de una leglslacón extraterrltorial, como es la Ley Helms Burton (1 996), que completa la Ley Torricelli (1992), contraria al derecho internacional. Las modificaciones en el Sistema Mundial, bastante intensas en EE IJIJ, afectan también a los estados de la Periferia.

La intensidad de los cambios se hace especialmente perceptible en Asia que se consolida como el continente con mayor dinamismo economico y mejoras más significativas en el nivel de vida de la población. Al grupo ya tradicional de los que anteriormente se llamaban «nuevos países industnales» se incorpora en la década de los años 90 India y sobre todo China, tras un periodo de fuerte crecimiento económico prolongado de más de 10 años. Su fuerte ascenso económico supone el resurgir de un anterior centro de oder, vigente durante los siglos XVI, WII e incluso XVIII.

A partir de entonces, el descenso hegemónico chino se precipitó de la mano de un imperio «bur XVIII. A partir de entonces, el descenso hegemónico chino se precipitó de la mano de un imperio «burocráticamente opresor y militarmente débil», que se manifestó en la derrota en la Primera Guerra del Opio (1839-1842) cuando China se mostró incapaz de crear un imperio de carácter global (Arrighi, 2007: 12). Su caída continuó hasta convertirse (paralelo al ascenso de Europa) en uno de los países más pobres del mundo al acabar la Segunda Guerra Mundial.

El renacer chino en el contexto internacional de finales del siglo XX introduce nuevas perspectivas desde el análisis de los Órdenes Geopolíticos, ya que convergen poder económico, militar y político. Todas ellas son variables nuevas, que no estaban presentes en los restantes países asiáticos que se desarrollaron con anterioridad, mucho más subordinados a la gran potencia norteamericana y a sus objetivos estratégicos. Durante estos años de final del siglo XX y desde una vertiente política, se produce el avance de los procesos electorales en gran número de estados tanto de Asia, como de América Latina África.

A principios del siglo XXI, 119 países tentan gobiernos emanados de las urnas, lo que no significa que sean países democráticos, ya que para ello requerir(an de instituciones eficientes y un Estado de Derecho real y efectivo para sus cudadanos, capaz de respetar sus derechos básicos y defender sus libertades civiles (Fareed, 2003). A pesar de ese ligero avance en la estructuración del estado, sólo por la celebración de elecciones no se puede hablar de maduración del sistema democrático. Es éste un privilegio del que gozan actualmente un reducido número de países que han podido desarrollar un Estado